El clima político en Navarra sigue siendo tenso a raíz de los disturbios ocurridos el pasado jueves en Pamplona, donde un grupo de jóvenes radicales abertzales interrumpió un evento en la Universidad de Navarra que iba a contar con la presencia de Vito Quiles. Este incidente ha provocado un intercambio de reproches entre los partidos en el Parlamento regional, en especial entre UPN y PSN, que se culpan mutuamente de la situación.
Las declaraciones institucionales propuestas por UPN, PPN y PSN-Geroa Bai para condenar los disturbios no lograron obtener el consenso necesario en la Mesa y Junta de Portavoces del Parlamento, lo que refleja la polarización entre los grupos. UPN recibió el respaldo de PPN y Vox, mientras que PSN, EH Bildu, Geroa Bai y Contigo-Zurekin se opusieron. La falta de unanimidad demuestra la división de opiniones respecto a cómo abordar los incidentes recientes.
Javier Esparza, portavoz de UPN, criticó abiertamente al PSN, acusando a su líder de no condenar enérgicamente a EH Bildu, a pesar de que este grupo ha defendido a los alborotadores. Esparza afirmó que el silencio del PSN ante la violencia de la kale borroka revela una complicidad que no puede obviarse. Además, añadió que la impunidad con la que actúan estos radicales es inaceptable y representa un peligro para la democracia.
Desde el PSN, Ainhoa Unzu expresó su condena a los actos violentos, pero criticó a UPN por su inclinación a culpabilizar al partido socialista. Aseguró que los extremos son perjudiciales y provocan un ciclo de violencia, llamando a la unidad y al diálogo. Aún así, reconoció que EH Bildu debería condenar abiertamente todos los actos de violencia, incluidos los que puedan provenir de su propia base.
Por su parte, Laura Aznal de EH Bildu justificó su votación en contra de las declaraciones de UPN y PPN, argumentando que el foco debía estar en la figura de Vito Quiles, a quien consideran un provocador. Afirmó que su partido está comprometido con la lucha contra el fascismo, aunque se distanció de una condena explícita de los individuos que participaron en los disturbios, abogando en cambio por una estrategia que se centre en la inclusión y en el avance de derechos.
El portavoz de Geroa Bai, Pablo Azcona, también condenó la violencia y abogó por el diálogo y el respeto hacia todas las posturas. Expresó su compromiso con una convivencia pacífica y la importancia de construir un futuro en el que se reconozcan y respeten las diferencias ideológicas, alejándose de la crispación que ha caracterizado el debate político reciente.
Irene Royo, del PPN, enfatizó la necesidad de responder con firmeza a la kale borroka, resaltando que esta táctica no puede ser normalizada. Su mensaje fue claro: se debe actuar enérgicamente frente a la violencia organizada que busca sembrar el temor en la sociedad navarra, haciendo un llamado a las fuerzas de seguridad y a la justicia para enfrentar esta deriva.
Desde Contigo-Zurekin, se mostró una postura crítica hacia la declaración de UPN, argumentando que el concepto de "terrorismo callejero" no se aplica a los sucesos en Pamplona. Carlos Guzmán sugirió que la retórica utilizada en las declaraciones políticas es exagerada y que el enfoque debería ser más mesurado, enfatizando que no desean instrumentalizar estos incidentes para obtener réditos políticos.
Finalmente, Emilio Jiménez de Vox denunció los actos perpetrados por lo que calificó de "delincuentes filoterroristas", subrayando que su organización está preocupada por la seguridad y el orden público. En línea con otros discursos, exigió responsabilidades y pidió una mayor vigilancia ante la posibilidad de incidentes similares en el futuro.
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