PAMPLONA, 14 de enero. En un movimiento que busca darle voz a las inquietudes de la comunidad educativa, varios sindicatos han presentado una nueva convocatoria de huelga para el 30 de enero, dirigida al departamento de Educación del Gobierno de Navarra. Los sindicatos involucrados son Steilas, LAB, CCOO y ELA, quienes aspiran a reabrir el proceso de negociación garantizando que las demandas de los trabajadores sean debidamente atendidas.
Las declaraciones de Unai Álava de CCOO y Josu Arraiz de LAB evidencian la creciente preocupación entre los docentes sobre las condiciones laborales en el sistema público de educación. Álava destacó que, tras haber realizado dos huelgas al inicio del curso, se ha demostrado un alto nivel de movilización y ansiedad entre el profesorado respecto a la calidad del sistema educativo. Criticó, además, el escaso acuerdo que fue presentado unilateralmente por el departamento, argumentando que cerró las puertas a un proceso de diálogo constructivo.
El portavoz de CCOO no dudó en apuntar que los sindicatos que apoyaron el acuerdo —ANPE, Afapna y UGT—, probablemente respaldarían la idea de que las reivindicaciones siguen siendo válidas y necesarias. Por esta razón, enfatizó la determinación de continuar con las movilizaciones para forzar la apertura de un verdadero proceso de negociación, que beneficie tanto a los profesores como a los estudiantes.
Álava además expresó su intención de iniciar un proceso de movilización que culminará en una huelga el 30 de enero. Su objetivo es que el departamento de Educación finalmente reconozca las necesidades masivas en la comunidad educativa que fueron claramente manifestadas en las anteriores manifestaciones, las cuales no obtuvieron respuesta alguna.
En cuanto a las discrepancias entre los sindicatos, Álava detalló que esta nueva huelga no contará con el respaldo de todos los grupos sindicales que representan al sector. Aseguró que el acuerdo firmado por los tres sindicatos ausentes en la convocatoria no ha sido implementado y que su grupo está comprometido a seguir luchando para que las condiciones en las aulas mejoren notablemente.
Desde la otra trinchera, Josu Arraiz reiteró la posición de los sindicatos presentes, afirmando que representan la mayor parte de los trabajadores de la educación pública y, por lo tanto, su opinión sobre el acuerdo es decisiva. Denunció que las disposiciones acordadas con el departamento no solo son insuficientes, sino que podrían tardar en implementarse hasta el curso 2025-2026, dependiendo de la firma de un nuevo pacto educativo que, según él, está lejos de concretarse.
Consecuentemente, Arraiz criticó la falta de comunicación por parte del departamento de Educación respecto a la negociación del pacto educativo, señalando que hasta la fecha, aún no han recibido detalles sobre los términos de esta futura negociación. Aseguró que el pacto educativo, que se espera pueda atender las recomendaciones del sector, requiere un enfoque más exhaustivo y con un consenso mayor.
El 21 de enero está previsto que se celebre una mesa sectorial a la que los sindicatos asistirán con el objetivo de conocer las propuestas del departamento. Arraiz ha remarcado que, a pesar de la huelga, se mantienen abiertos a la negociación, viendo en la medida de presión un mecanismo efectivo para reiniciar el diálogo que se interrumpió de manera unilateral en diciembre.
Al ser consultado sobre la viabilidad de reanudar la negociación, Arraiz mostró optimismo, enfatizando que no habría razón para no hacerlo. La mayoría sindical demanda de manera insistente que se discutan nuevas medidas, y afrimó que incluso aquellos sindicatos que firmaron el acuerdo anterior estarían dispuestos a abrir nuevas conversaciones para enriquecer las condiciones laborales del sector educativo.
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