Crónica Navarra.

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Roselló propone una sociedad más justa y solidaria con énfasis en la amabilidad y el respeto.

Roselló propone una sociedad más justa y solidaria con énfasis en la amabilidad y el respeto.

PAMPLONA, 29 de diciembre.

En una reciente homilía celebrada en la Catedral de Tudela, el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Florencio Roselló, instó a la comunidad a unirse en la construcción de una sociedad más equitativa y solidaria. Según el arzobispo, esta visionaria sociedad requeriría "menos ruido y más amabilidad" y un compromiso sincero por el respeto de los derechos humanos, especialmente de los migrantes y las víctimas de trata.

En su mensaje, Roselló subrayó el significado del Año Jubilar, describiéndolo como un periodo de oportunidad para la conversión y el cambio personal. "Es un tiempo para volver a empezar, para avistar el futuro con optimismo y abandonar el pecado", afirmó, enfatizando que el Jubileo no se alcanza simplemente a través de peregrinaciones y celebraciones, sino que debe desencadenar un verdadero cambio interior en cada individuo.

El arzobispo también reveló que, además de designar las catedrales de Tudela y Pamplona como "templos jubilares", se han identificado cuatro "centros de dolor y llaga humana" dentro de la diócesis que también ostentaran dicha categoría durante el Jubileo. Estos lugares son el Centro Padre Menni de Elizondo, la Casa de la Misericordia en Pamplona, el Hospital Reina Sofía de Tudela y la prisión de Pamplona, donde invita a los fieles a realizar un acto de "visita y ganancia del jubileo".

En este sentido, Roselló enfatizó que, como líder espiritual, él mismo será el primero en visitar estos centros durante este año. Además, ha anunciado que en 2025 se llevarán a cabo celebraciones jubilares en cada una de estas ubicaciones. Ha mencionado también los esfuerzos de la diócesis para acercarse a las víctimas de la trata, destacando la apertura de un nuevo centro de acogida en Navarra como parte de esta misión.

El arzobispo de Pamplona se mostró esperanzado en que personalidades políticas, empresarios y líderes de organizaciones se unan a este esfuerzo, enfatizando la necesidad de colaborar para establecer una sociedad más justa y solidaria tanto en Navarra como en el resto de España y el mundo. "Anhelamos una sociedad con menos crispación y más serenidad, donde se valore a la persona por encima del capital y donde las oportunidades sean lo primordial", expuso con claridad.

Roselló también hizo hincapié en que la paz y la tranquilidad deberían ser pilares en la sociedad actual, creando un entorno más habitable y justo. "Debemos aspirar a la paz no solo en nuestras comunidades, sino en aquellos países que aún sufren los estragos de la guerra", agregó.

El año Jubilar, según su perspectiva, conlleva una exigencia de actitud positiva de parte de todos. Roselló advirtió sobre el riesgo de adoptar una postura pasiva, instando a los creyentes a ponerse en movimiento, salir de su zona de confort y servir a los demás. "El Jubileo nos llama a peregrinar, a ponernos en camino, a involucrarnos y a ser activos en nuestra fe", destacó.

El arzobispo también enfatizó la importancia de ser "signos de esperanza" en un mundo a menudo plagado de dolor y sufrimiento. Recordó que el Jubileo de la esperanza no es una tarea individual, sino que requiere "signos visibles" de nuestra participación activa y compromiso.

Durante su homilía, Roselló no pasó por alto a las víctimas de la DANA en Valencia, planteando cuestiones profundas sobre la posibilidad de la esperanza en momentos difíciles. "¿Es posible mantener la esperanza en medio de la adversidad? Mucho de esto depende de cada uno de nosotros", reflexionó.

Finalmente, el arzobispo recordó el deseo del Papa Francisco, quien desea que este Año Jubilar transmita un mensaje de esperanza a quienes están sufriendo. "Necesitamos ser luz para aquellos que se sienten perdidos y desencantados", concluyó, añadiendo que no debemos olvidar a los grupos más vulnerables como presos, enfermos, jóvenes, migrantes, ancianos, y las víctimas de violencia y abuso, quienes están a la espera de señales de esperanza de la iglesia. "No podemos defraudarles", enfatizó con firmeza.