Crónica Navarra.

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Mariví Esparza Mugueta gana el Pañuelo de Pamplona por novena vez.

Mariví Esparza Mugueta gana el Pañuelo de Pamplona por novena vez.

En una emotiva ceremonia realizada esta mañana, el Ayuntamiento de Pamplona otorgó el noveno Pañuelo de Pamplona-Iruñeko Zapia a Mariví Esparza Mugueta, una mujer clave durante las festividades de San Fermín. Mariví Esparza Mugueta es conocida por cuidar la imagen de San Fermín y colocarla cada mañana en la hornacina de la cuesta de Santo Domingo antes de los encierros.

El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, le entregó el pañuelo rojo con el escudo de la ciudad bordado, así como una escultura de pequeño formato de la Unión de los Burgos realizada por el escultor navarro Mikel Okiñena. El alcalde destacó la labor de Mariví Esparza Mugueta, mencionando que el pañuelo rojo simboliza el agradecimiento de toda la ciudad por sus años de dedicación y cariño.

La entrega del premio tuvo lugar en el Salón de Recepciones de la Casa Consistorial, con la presencia del alcalde y miembros de la Corporación municipal. En un gesto emotivo, la hija de la homenajeada, Goizargi, acompañó a su madre durante el acto junto a otros familiares y amigos.

Mariví Esparza Mugueta continúa una tradición iniciada por su marido Andoni Barba Pardo, quien junto a otros mozos de las peñas de Pamplona se encargó de comprar una nueva estatua de San Fermín en 1978. Desde entonces, Mariví y su hija se encargan de colocar la figura del santo cada mañana durante las festividades.

El Pañuelo de Pamplona-Iruñeko Zapia es una distinción honorífica que premia a aquellas personas o entidades que han contribuido de manera notable a la proyección de la ciudad de Pamplona. Este premio se concede anualmente desde 2016, reconociendo a figuras destacadas de la comunidad.

En ediciones anteriores, el premio ha sido otorgado a personas como Paulina Fernández y Javier Pagola, así como a instituciones como el Colegio Oficial de Médicos y el Colegio Oficial de Enfermería. En esta ocasión, el historiador Juan José Martinena fue el merecido ganador, continuando la tradición de reconocer el esfuerzo y dedicación hacia la ciudad de Pamplona.