En un análisis del clima del pasado mes de julio, se ha destacado que las temperaturas han estado notablemente por encima de lo habitual en Navarra, con variaciones que oscilan entre los 0 y 1 grado. Entre las localidades que más se han desviado de la media, Erro se sitúa a la cabeza con un incremento de 1,9 grados, seguido de Oroz-Betelu que experimentó un aumento de 1,5 grados.
Según el informe mensual del Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, se ha observado una significativa caída en el nivel de agua de los embalses, que pasó del 82,7% en junio al 65,7% en julio. Esto plantea preocupaciones sobre la gestión hídrica en la región, especialmente ante el contexto de sequías que a menudo afecta al campo navarro.
Respecto a las precipitaciones, estas han sido típicamente irregulares debido a las tormentas de verano. Este fenómeno ha llevado a variaciones notables en la cantidad de lluvia caída en áreas cercanas entre sí. Por ejemplo, mientras que Buñuel no ha conseguido alcanzar los promedios históricos de lluvia, Monteagudo ha superado con creces esas cifras, llegando a registrar más de cinco veces lo esperado.
La desproporción en las lluvias se hace aún más evidente al observar a Genevilla, que solo ha alcanzado un mísero 3% de las cifras medias, contrastando con Monteagudo y Caparroso, que han tenido un desempeño notablemente mejor al quintuplicar y triplicar los valores respectivamente.
Las elevadas temperaturas han sido una constante en casi toda Navarra, contribuyendo a un julio más caluroso de lo normal. Además, las ráfagas de viento más intensas se registraron en Gorramendi, Arangoiti y Bardenas-El Yugo, alcanzando los 118 km/h en fechas destacadas como los días 11 y 13, lo que refleja la naturaleza cambiante y a veces extrema del clima en la región.
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