En Pamplona, el 18 de enero, el líder del Partido Popular de Navarra, Javier García, ha lanzado duras críticas contra la presidenta María Chivite y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Según él, ambos están "sacrificando Navarra y España en su afán de aferrarse al poder", lo cual, argumenta, se logra a través de alianzas con partidos nacionalistas e independentistas, lejos de la transparencia y los intereses de los ciudadanos.
Durante un evento celebrado en Zaragoza que reunió a los presidentes autonómicos del Partido Popular, García expuso su preocupación ante lo que considera un cambio radical en la política del PSOE. Para él, esta organización política ha convertido la sumisión a los nacionalistas en su estrategia principal y cede ante las exigencias de estos para sostener su gobernanza, incluso a costa del bienestar de la nación y los principios de igualdad que deberían regir sobre todos los ciudadanos.
El presidente del PPN destacó que el reciente acuerdo de financiación autonómica suscrito con ERC beneficia desproporcionadamente a Cataluña, lo que, a su juicio, perjudica a las demás comunidades autónomas y socava la igualdad en el acceso a los servicios públicos. "Esto no es una verdadera reforma del sistema; es un pago a los independentistas en un acto de chantaje político", criticó. García resumió la situación al afirmar que "Sánchez se pliega ante los separatistas por necesidad, y Chivite hace lo mismo en Navarra".
En relación a la situación en Navarra, García lamentó que "tenemos una presidenta a merced de los deseos del nacionalismo", recordando cómo el PSN cedió la alcaldía de Pamplona a Bildu, un acto que, según él, blanquea a quienes han estado vinculados al terrorismo, todo con el fin de sostener sus posiciones de poder.
Además, García continuó acusando a Chivite de diseñar unos presupuestos que responden a las demandas de Bildu, y afirmó que su deseo de mantener el poder la lleva a renunciar a principios fundamentales. "Mientras Chivite permanezca en su puesto, el independentismo encontrará un fértil terreno para expandirse", observó, subrayando que la reacción de los independentistas a la debilidad de Chivite es un signo preocupante para el futuro de Navarra.
García insistió en que las políticas implementadas tanto por Chivite como por Sánchez son perjudiciales y están lejos de ser progresistas. Señaló que su enfoque se centra en su propia supervivencia política, ignorando las necesidades de la mayoría de la población. "Los gobiernos actuales priorizan a grupos minoritarios, rompiendo la igualdad y debilitando la cohesión nacional", condenó, añadiendo una mención a la corrupción que, según él, permea al PSOE en Navarra.
El líder del PPN no escatimó en reproches hacia la presidenta, afirmando que ella es responsable por la adjudicación de contratos millonarios a la empresa de Santos Cerdán y señalando que, ante esta situación, su dimisión debería ser inminente. Para García, Navarra no puede permitirse un gobierno cuya legitimidad esté comprometida por sospechas de corrupción y que parezca más enfocado en preservar su poder que en rendir cuentas.
Finalmente, concluyó que el Partido Popular seguirá defendiendo la igualdad entre todos los españoles, rechazando privilegios a cambio de votos. "Frente a un socialismo que se alía con quienes desean ver a Navarra fuera de España, mantenemos nuestro compromiso con un gobierno que sirva a todos los ciudadanos, lejos de la auto-complacencia de quienes actualmente están en el poder", remarcó.
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