El Tribunal Supremo ha decidido liberar al ex secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, tras haber permanecido casi cinco meses en prisión preventiva por su supuesto rol en la trama de corrupción vinculada al caso Koldo. Sin embargo, esta decisión viene acompañada de medidas cautelares, que incluyen una prohibición para salir del país, la devolución de su pasaporte y la obligación de firmar en el juzgado cada quince días, debido a los continuos y sólidos indicios de delitos que todavía pesan en su contra.
El juez a cargo del caso, Leopoldo Puente, ha justificado la liberación de Cerdán argumentando que el riesgo de que pueda destruir pruebas se ha reducido de manera considerable. Este riesgo fue la razón principal que llevó a su encarcelamiento el pasado 30 de junio, bajo acusaciones de pertenencia a una organización criminal, tráfico de influencias y cohecho, y durante este tiempo, había estado recluido en la cárcel de Soto del Real en Madrid.
En su resolución emitida recientemente, el juez destaca que las investigaciones han permitido obtener información que antes podría haber estado oculta o fuera de alcance, lo que implica que la posibilidad de que Cerdán destructiva o alterara pruebas relevantes se ha visto reducida. Esta nueva información apunta a un refuerzo de los indicios de culpabilidad que ya existían en su contra.
Asimismo, Puente señala que, a pesar de que los indicios de actividad delictiva no solo se mantienen, sino que también se han fortalecido y han abierto nuevas vías de indagación, esto no justifica por sí solo la continuación de la prisión preventiva. El magistrado evalúa que, aunque la investigación ha confirmado y acrecentado los indicios de delito, no se cumplen las condiciones necesarias para mantenerlo en prisión.
El juez aclara que, para que se mantenga la prisión preventiva, la legislación requiere la existencia de un "riesgo de fuga, destrucción u ocultación de pruebas, o reiteración delictiva". En este sentido, Puente ha descartado el riesgo de que Cerdán pueda cometer nuevos delitos, considerando que ya no ocupa ningún cargo público ni mantiene vínculos de poder con el PSOE, el partido del que fue secretario.
Además, el magistrado ha enfatizado que no se observa un riesgo significativo de que Cerdán intente eludir la justicia. Aunque siempre existe cierta incertidumbre sobre este aspecto, sostiene que es posible mitigar estas preocupaciones a través de medidas cautelares que son menos restrictivas y que permitirían respetar su libertad personal sin comprometer el proceso judicial.
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