Sindicalistas sostienen huelga de enero por la falta de voluntad de negociación del Ministerio de Educación.
En un contexto de creciente descontento en la educación pública, los sindicatos Steilas, LAB, CCOO y ELA han tomado la decisión de mantener la huelga programada para el 30 de enero. Los representantes sindicales expresaron en una conferencia de prensa su descontento con lo que consideran una falta de voluntad por parte del Departamento de Educación para comprometerse a una negociación seria.
Durante la comparecencia, Ane Apezetxea, de Steilas, y Mikel Larraza, de ELA, presentaron el itinerario de la jornada de protesta. Los piquetes comenzarán a las 8 de la mañana, seguidos por columnas de manifestantes que partirán desde diferentes puntos de Pamplona a las 10 horas. La manifestación culminará con un recorrido desde la sede del departamento de Educación hacia el Palacio de Navarra a las 11 horas, y finalizará con una concentración en la Plaza del Ayuntamiento a las 17.30 horas.
Larraza, aludiendo a las declaraciones recientes del consejero de Educación del Gobierno de Navarra, Carlos Gimeno, sostiene que la situación actual evidencia aún más la renuencia del Gobierno a avanzar en la negociación. «No hay razones para desconvocar», enfatizó, reiterando la necesidad de continuar utilizando medidas de presión como la huelga.
El sindicalista subrayó que para considerar la posibilidad de desconvocar la huelga, el Departamento de Educación debería mostrar un cambio tangible en su actitud y estar dispuesto a abrir un canal de diálogo sobre mejoras reales. Criticó el enfoque del Gobierno, afirmando que digan estar cerrados a propuestas desde noviembre, lo cual dificulta cualquier posibilidad de avance.
La falta de confianza en las palabras del consejero se hace evidente para Larraza, quien considera contradictorio que este afiirme buscar desconvocar la huelga, mientras sostiene que el pacto establecido en abril ya no es negociable. Los sindicatos exigen un diálogo transparente, sin presiones adicionales por parte del Departamento.
En términos de la participación en las reuniones programadas de febrero con el Gobierno foral para discutir un pacto educativo, los representantes sindicales manifestaron que el calendario presentado se percibe como una imposición. Cada sindicato evaluará su propia estrategia ante esta situación.
En un comunicado leído durante la conferencia, los sindicatos criticaron enérgicamente la actitud del Departamento de Educación, que permanece inmutable ante la necesidad de diálogo. Aseguraron que en las huelgas previas no ha existido un interés real por parte del Gobierno en elaborar un nuevo pacto educativo, a pesar de las reiteradas demandas por parte del profesorado.
Se enfatizó la importancia de negociar mejoras laborales para los educadores y la calidad de la educación pública en general. Sostienen que la firma de un nuevo pacto educativo exige tiempo y reflexión, y no se puede apresurar en un par de meses. Los sindicatos advertieron que no cederán ante lo que consideran maniobras del Departamento para desviar la atención de los verdaderos problemas.
Así mismo, los representantes recalcaron que, si existiera una voluntad genuina de mejorar las condiciones del profesorado, este proceso podría ser relativamente sencillo. Sin embargo, enfatizaron que no tolerarán chantajes ni imposiciones en el proceso de negociación. La mayoría de los sindicatos presentes han expresado su rechazo a una fecha límite arbitraria para la firma del pacto educativo.
A su vez, Gimeno ha declarado que el acuerdo alcanzado en noviembre, aunque fue firmado con una representación minoritaria, está cerrado, lo que da lugar a cuestionamientos sobre el propósito de futuras negociaciones que no ofrezcan mejoras efectivas. Los sindicatos no están dispuestos a formar parte de un proceso que consideran meramente simbólico diseñado para mejorar la imagen del Departamento.
Asimismo, se ha expresado la preocupación de que, dado el respaldo del Departamento a un acuerdo considerado antidemocrático, podría concebirse la idea de imponer pactos que no representen a la mayoría del profesorado.
Después de la reunión sectorial reciente, los sindicatos reafirmaron su decisión de continuar con la huelga del 30 de enero, argumentando que, en lugar de observar avances, la negativa del Departamento a negociar sigue sin desaparecer. Aseguraron que la movilización es esencial y que su lucha por una educación pública de calidad superará cualquier intento de manipulación mediática o confusión generada desde las instituciones.
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