Navarra experimenta un invierno cálido y húmedo, pronosticando una primavera ligeramente más cálida.
PAMPLONA, 12 de marzo. La representante de Aemet en Navarra, Paloma Castro, ha declarado que esta comunidad ha experimentado un invierno caracterizado por altas temperaturas y abundantes lluvias. Además, anticipa una primavera que podría ser un poco más cálida de lo habitual.
Durante una conferencia de prensa en la que se dio la bienvenida al cambio de estación, que se formalizará el 20 de marzo, Castro destacó que los meses de diciembre, enero y febrero mostraron un aumento en las temperaturas, alcanzando una diferencia media de 1,2 grados por encima de lo normal.
La temperatura media en todo Navarra se situó en 6,6 grados, lo que resulta favorable para un invierno, aunque se considera ligeramente superior a lo esperado. En cuanto a las precipitaciones, Castro indicó que diciembre presentó una anomalía térmica notable de más 1,4 grados, pero con una precipitación que apenas alcanzó el 59%. "Este mes fue singularmente cálido y seco, lo que hubiera resultado inusual si esa tendencia se hubiera mantenido", explicó.
Por otro lado, en enero la anomalía térmica se redujo a 0,4 grados y las temperaturas se ajustaron a lo previsto, aunque las lluvias se dispararon al 129%, haciendo de este mes uno de los más húmedos. "Esa elevada precipitación compensó un poco el seco diciembre", apuntó Castro, quien también se refirió a febrero como un mes extraordinario, con una diferencia térmica de hasta 1,8 grados y un impresionante 189% de lluvias, brindándole un carácter tanto cálido como húmedo.
La delegada hizo hincapié en que febrero fue un mes que rompió récords, destacando que este año, las temperaturas parecían propias de la primavera. Con una anomalía térmica de 2,7 grados, fue el quinto febrero más caliente registrado y el sexto en términos de humedad. En general, las precipitaciones alcanzaron casi un 126%, manteniendo ese carácter húmedo, y la anomalía térmica se estabilizó en 1,2 grados, lo que confirma el notable calor de la temporada.
Por otro lado, se recogieron 330 litros por metro cuadrado en invierno, lo que si bien no lo convierte en un año excepcional, sí se valora como un periodo notablemente húmedo. Castro subrayó que a nivel nacional, hubo un comportamiento atípico al registrarse un total de 13 borrascas atlánticas y una mediterránea.
En cuanto a la próxima primavera, Castro estima que hay entre un 50% y un 60% de posibilidad de una anomalía térmica en Navarra, advirtiendo que "podría presentarse algo más cálido de lo habitual". Las previsiones indican temperaturas de entre 5 y 7 grados en los Pirineos, de 9 a 11 en la zona central y de 12 a 14 en la Ribera. Sin embargo, no hay claridad sobre las precipitaciones esperadas.
Respecto a la Javierada que se celebrará este fin de semana, la delegada anticipó un descenso considerable en las temperaturas debido a la llegada de un frente frío, lo que puede provocar lluvias y chubascos, aunque estos tiendan a remitir después.
En términos de reservas hídricas, Castro destacó la "notable recuperación" de los embalses gracias a las lluvias, indicando que el país cuenta con una buena reserva de agua. Actualmente, Navarra goza de una situación favorable en comparación con los últimos diez años, con un 87% de capacidad embalsada, equivalente a 387 hectómetros cúbicos. "Si logramos algo de lluvia en primavera, es probable que finalicemos la estación con un 90% de llenado", afirmó, resaltando que esto supone una buena base para el año, especialmente considerando el deshielo en abril.
Por último, Castro advirtió que esto no implica que el verano pueda traer sequías, pero destacó que "contamos con una buena base hídrica y una notable recuperación de los embalses".
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