Navarra cierra el otoño con la menor reserva de agua embalsada en una década y anticipa un cierre de año árido.
En el día de hoy, 17 de diciembre, Pamplona se ha visto marcada por un anuncio preocupante relacionado con la sequía que sufre Navarra. Paloma Castro, delegada territorial de la Agencia Estatal de Meteorología, ha calificado de "crítica" la situación de los embalses en la Comunidad foral durante este otoño, señalando que se encuentra muy por debajo de los niveles medios de la última década y también de lo registrado el año pasado.
Durante una rueda de prensa en el marco de la transición de otoño a invierno, Castro describió el nivel de agua embalsada hasta el 15 de diciembre, que se sitúa en solo 418 hectómetros cúbicos. Pese a un ligero aumento en las últimas semanas –reportándose un incremento de 14 hectómetros cúbicos la semana pasada y 17 esta semana–, subrayó que esta cifra representa "una mala noticia" para la región, destacando que entrar en esta fase de sequía es problemática.
Analizando la evolución a lo largo del año, la delegada meteorológica comentó que al inicio del año se había percibido un "cierto optimismo", incluso superando las cifras del 2024 en varios momentos. Sin embargo, a medida que avanzaba el verano y se entraba en otoño, las cifras comenzaron a descender, especialmente en septiembre y octubre, meses con escasas aportaciones de lluvia. Es indica que este otoño ha sido el que ha marcado esta tendencia de descenso crítico en los niveles de agua.
Castro enfatizó que, aunque todavía hay dos semanas para cerrar el año, todo indica que 2023 será un año seco. A menos que se registre una cantidad significativa de lluvia en este tiempo restante, se prevé que la situación no se modifique en gran medida. Según sus estimaciones, un aumento de 25 hectómetros cúbicos podría marcar la media de los últimos diez años, mientras que una tendencia negativa podría señalar un año notablemente seco.
En términos climáticos, el otoño se ha caracterizado por ser cálido y seco, presentando una anomalía de temperatura de 0,9 grados y una reducción en las precipitaciones, que se quedaron en un 71% de lo habitual. Castro recordó que, si bien se esperaban unos 260 litros por metro cuadrado, los valores alcanzados fueron considerablemente inferiores.
El informe revela que se han registrado alrededor de 190 litros por metro cuadrado a finales de noviembre, resultando en un déficit notable de 70 litros. Si consideramos los datos históricos, este otoño se encuentra muy por debajo de la media establecida desde 1961.
En el recuento del año, los niveles de precipitaciones comenzaron bien, pero pronto se dio paso a déficits significativos hasta que en abril se logró una leve recuperación gracias a la fusión de la nieve. Sin embargo, desde finales de junio, la sequía se ha vuelto un problema persistente, incluso al inicio del otoño, con acumulados que hasta ahora no superan los 620 litros, cuando lo esperado son 770 litros anuales.
A medida que se proyecta hacia el invierno, Castro anticipa temperaturas algo por encima de la media, aunque con cierta incertidumbre respecto a las precipitaciones, que podrían resultar en valores normales. Según sus estimaciones, diciembre podría contribuir con más de 70 litros, mientras que enero y febrero aportarían unos 50 litros, respectivamente.
Respecto a la llegada de las fiestas navideñas, la previsión indica que serán frías, especialmente con heladas en ciertas áreas y posibilidades de nevadas en los Pirineos. Las condiciones podrían variar, pero aún queda tiempo antes de las celebraciones de Nochevieja y Reyes, por lo que cualquier predicción precisa será más clara más adelante, manteniendo una expectativa de eventos meteorológicos no demasiado intensos.
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