El Parlamento de Navarra ha oficializado este lunes la conmemoración del 11 de febrero como el Día en memoria de quienes fueron desplazados a la fuerza por ETA. Este acuerdo, que cuenta con la abstención de EH Bildu, busca reconocer a todos aquellos que se vieron obligados a abandonar su hogar debido a amenazas y persecuciones terroristas. La propuesta fue presentada por el grupo UPN.
Dicha iniciativa recibió el respaldo del presidente de la Cámara, Unai Hualde (Geroa Bai), así como de otros líderes como Maite Esporrín (PSN) y Juan Luis Sánchez de Muniáin (UPN). Cabe destacar que el único en abstenerse fue Adolfo Araiz, representante de EH Bildu. El mismo texto había sido previamente desestimado en la Junta de Portavoces, donde EH Bildu también se abstuvo, aunque en este caso, la unanimidad es obligatoria para su aprobación.
A través de este acuerdo, el Parlamento de Navarra recalca la importancia de la memoria y el reconocimiento de las víctimas de ETA, enfatizando que no se puede construir una sociedad sin considerar las atrocidades sufridas por quienes perdieron la vida a manos de esta organización terrorista, particularmente las 62 víctimas navarras.
El acuerdo condena enérgicamente la violencia ejercida por ETA, calificándola de injusta e ilegítima, y exige que aquellos que la perpetraron asuman la responsabilidad por el dolor infligido tanto a las víctimas como a la sociedad en su conjunto.
Además, se establece un compromiso de trabajo conjunto por parte de la Mesa del Parlamento para implementar políticas que busquen la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición en relación a todas las víctimas del terrorismo, sin importar las diferencias ideológicas existentes.
El acuerdo también manifiesta un rechazo absoluto a cualquier acción que minimice o distorsione la memoria de las víctimas y sus familias, asegurando que se debe preservar su dignidad y honor.
Por otra parte, se reconoce la responsabilidad de las instituciones democráticas en evitar que la narrativa en torno al terrorismo se trivialice. Se promoverá una visión que condene sin ambigüedades el terrorismo y defienda los derechos humanos.
El Parlamento también se comprometió a implementar iniciativas que fomenten la memoria, en particular dirigidas a las nuevas generaciones que no vivieron el terror de ETA. Se busca promover la educación crítica sobre el pasado como un tributo a las víctimas y como una prevención contra la repetición de la violencia.
Asimismo, se hará un esfuerzo por apoyar a las asociaciones de víctimas, asegurando su derecho al reconocimiento, la reparación, la verdad y la justicia, y prestando atención específica a aquellos que fueron forzados al exilio.
Finalmente, el Parlamento se dedicará a recolectar y preservar las vivencias de las víctimas del terrorismo, entendiendo esto como un ejercicio de memoria democrática y empatía hacia el sufrimiento prolongado que ha sufrido la sociedad. También se buscará promover la enseñanza de valores de paz y convivencia, repudiando toda forma de violencia política y fomentando una memoria colectiva crítica y fundamentada.
Al finalizar la reunión, Javier Esparza, parlamentario de UPN, criticó la posición de EH Bildu, aludiendo que la negativa a apoyar la declaración evidencia su cercanía a posturas que benefician a los terroristas en lugar de las víctimas. Esparza reiteró que la normalización de EH Bildu que busca el Partido Socialista es inaceptable, considerando que la formación tiene comportamientos que contravienen los valores democráticos.
Por su parte, la portavoz de EH Bildu, Laura Aznal, argumentó que la organización no ha respaldado esta declaración como lo hizo en el pasado, y propuso un enfoque más inclusivo sobre la memoria y la convivencia, recordando que su compromiso incluye el reconocimiento de todas las víctimas del terrorismo.
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