Crónica Navarra.

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La Basílica de San Fermín de Aldapa abrirá sus puertas a un refugio para los más necesitados.

La Basílica de San Fermín de Aldapa abrirá sus puertas a un refugio para los más necesitados.

PAMPLONA, 15 de diciembre.

En un acto realizado en el Palacio Episcopal, el Arzobispado de Pamplona y Tudela ha decidido ceder el antiguo convento que se encuentra adyacente a la Basílica de San Fermín de Aldapa, excluyendo la sacristía y la iglesia, a favor de la Fundación Hogares Lázaro. Este espacio se transformará en un hogar de acogida y residencia para personas en situación de exclusión social. Las organizaciones Fundación Unzu Oroz y Caja Rural de Navarra se ocuparán de cubrir una parte de los gastos necesarios para la adecuación del inmueble.

El acuerdo fue formalizado el lunes pasado, siendo firmado por importantes figuras como el arzobispo Florencio Roselló y representantes de las fundaciones involucradas, quienes expresaron su compromiso con la iniciativa. La cesión tiene un plazo de 21 años, con la posibilidad de renovación dependiendo de mutuos acuerdos. Además, se acordó garantizar el respeto hacia las festividades y celebraciones que se llevan a cabo cada año por San Fermín Txikito.

Este antiguo convento, conocido por haber albergado a la comunidad de los claretianos hasta hace poco, está ubicado en la calle Dos de Mayo, justo al lado de la capilla de San Fermín de Aldapa. El vicario general de la diócesis, Miguel Larrambebere, destacó que el objetivo primordial al recibir este inmueble era asegurar la preservación de la Basílica como un lugar emblemático para las misas y procesiones, manteniendo su identidad y propósito original.

Inicialmente se contempló un uso relacionado con los peregrinos del Camino de Santiago, pero luego se establecieron vínculos con la Fundación Hogar Lázaro, una organización de raíz católica con presencia internacional. Sin embargo, la transformación del convento para convertirlo en un hogar adecuado conllevará una considerable inversión en obras, tareas que serán gestionadas en colaboración con la Fundación Unzu Oroz y Caja Rural, quienes han mostrado un fuerte compromiso con el proyecto.

El padre Álvaro Cárdenas, presidente de la Fundación Hogares Lázaro, comentó que desde su creación en 2006, han brindado casas solidarias donde personas que anteriormente fueron sin hogar conviven con jóvenes profesionales y estudiantes. Cárdenas subrayó la importancia de proporcionar no solo un techo, sino también conexiones personales que ayuden en el proceso de reintegración social.

El propósito es romper estigmas asociados a la falta de vivienda, fomentando un ambiente de convivencia que permita a todos los involucrados crecer comunitariamente. Este modelo contempla que cada residencia, que puede albergar de seis a diez personas, se componga de una convivencia activa, donde se comparten responsabilidades cotidianas y todos deben contribuir a través del pago de un alquiler.

Los hogares están organizados en espacios diferenciados para hombres y mujeres, cada uno con áreas comunes y habitaciones individuales, y adicionalmente, una familia voluntaria que reside en el edificio promueve un ambiente de colaboración.

Con una red de más de veinte hogares en varios países, incluyendo España, Francia y México, la Fundación Unzu Oroz desempeñará un papel crucial, apoyada por Caja Rural, para facilitar la financiación necesaria para la restauración del antiguo convento que acogerá el nuevo centro.

Luis Zarraluqui, representante de la Fundación Unzu Oroz, expresó su entusiasmo ante el futuro de esta iniciativa, señalando que esperan con optimismo el momento en que finalmente se pongan en marcha las obras.

Asimismo, destacó la trayectoria de la Iglesia católica en la atención a los más necesitados y la experiencia acumulada por la Fundación Lázaro, que hace de este proyecto un esfuerzo sólido y viable.

Fundada en 1989 por Javier Luis Unzu Oroz, la Fundación Unzu Oroz ha estado comprometida a lo largo de los años en brindar apoyo a los sectores más vulnerables de la sociedad, colaborando consistentemente con diversas organizaciones benéficas.

Por su parte, Juan Mari Ayechu, de Caja Rural de Navarra, reafirmó el compromiso de la entidad con la responsabilidad social, asegurando que están deseosos de involucrarse en este significativo proyecto que se alinea con sus principales objetivos de ayudar a quienes más lo necesitan.

El directivo concluyó resaltando su convicción en la importancia de esta iniciativa y su disposición a aportar no solo recursos económicos, sino también apoyo en el desarrollo de nuevas actividades en torno a este hogar.