La presidenta de Navarra, María Chivite, ha participado en las recientes sesiones plenarias del Comité Europeo de las Regiones en Bruselas, donde subrayó la urgencia de mantener la protección de los valores democráticos como un objetivo prioritario en Europa, especialmente en los tiempos convulsos que vivimos.
Chivite hizo un llamado a la unidad entre demócratas para contrarrestar los discursos de odio que amenazan el bienestar social y el progreso, afirmando que estos discursos son en muchos casos incompatibles con el proyecto europeo. La presidenta destacó la importancia de los gobiernos regionales y locales en la defensa de una Europa que respete la democracia y los derechos humanos.
La líder foral resaltó el compromiso de Navarra con principios fundamentales como la transparencia, la rendición de cuentas y la verdad, herramientas esenciales para combatir la desinformación. También hizo hincapié en la necesidad de reforzar los servicios públicos y proteger los derechos de los ciudadanos, así como en la lucha contra el racismo y la xenofobia. Chivite también enfatizó los avances de Navarra en términos de igualdad de género, liderando en indicadores en España y destacándose en Europa.
Mostrando su inquietud por el retroceso democrático en algunos Estados miembros de la Unión Europea, Chivite advirtió sobre recortes de derechos que afectan a minorías, incluyendo a la población migrante y a las personas LGTBIQ+, así como a aquellas en situación de vulnerabilidad, como los discapacitados y los que viven en la pobreza.
Durante su intervención, la presidenta citó el caso de Budapest, donde intentos de prohibir el orgullo gay han desatado reacciones del progresismo en defensa de la diversidad. Sin embargo, afirmó que estos problemas no son exclusivos de la UE, señalando también situaciones preocupantes en países candidatos, como el encarcelamiento del alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, evidenciando los intentos de silenciar la democracia local.
Chivite dejó claro que, a pesar de los intentos de dañar a las personas con diferentes creencias, su compromiso y sus ideas seguirán vigentes. En este sentido, reafirmó que las ideas democráticas prevalecerán, recordando que los momentos más prósperos en la historia siempre han estado ligados a sociedades democráticas y justas.
La presidenta finalmente abordó la desigualdad como un tema crucial que debe ser tratado para construir una Europa más equitativa y cohesionada, destacando la importancia de crear oportunidades iguales para todos. Concluyó su discurso afirmando que contar con democracias robustas y resilientes es fundamental para el fortalecimiento de sociedades unidas y sólidas.
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