Crónica Navarra.

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En Navarra, la pobreza severa se disparó al 7,9% entre 2019 y 2024.

En Navarra, la pobreza severa se disparó al 7,9% entre 2019 y 2024.

PAMPLONA, 11 de diciembre. En un preocupante giro de acontecimientos, los últimos datos revelan que la pobreza severa en Navarra ha experimentado un incremento alarmante, casi triplicándose en un período de cinco años. Un informe de la Fundación FOESSA detalla que la proporción de personas en esta situación ha aumentado del 3,1% en 2019 al 7,9% en 2024.

Los hallazgos más significativos de este estudio fueron presentados en una rueda de prensa por figuras destacadas, como Maite Quintana, directora de Cáritas Diocesana de Pamplona-Tudela; Florencio Roselló, arzobispo de Pamplona, y Pedro Fuentes, parte del equipo de Estudios de FOESSA.

El informe aclara que el número de personas en riesgo de pobreza ha crecido significativamente en Navarra, pasando del 7,7% en 2019 al 14,2% en la actualidad, evidenciando una tendencia clara y constante hacia el aumento de la desigualdad.

Quintana subraya que la desigualdad se erige como uno de los factores más relevantes que alimentan la pobreza en la región, a pesar de los supuestos avances económicos. Con un índice GINI que ha saltado de 24,7 en 2018 a 30,7 en 2024, la directora enfatiza que las oportunidades para salir de esta situación son cada vez más difíciles.

El desafío de la exclusión social es igualmente alarmante, afectando a alrededor de 88.845 personas en Navarra, lo que representa el 13,2% de la población. A pesar de que este porcentaje ha disminuido desde 2018, también ha caído la tasa de integración en la sociedad, con un descenso del 53,2% al 50,7%. Esto significa que un números cada vez mayor de ciudadanos vive en la precariedad.

La exclusión severa se ha mantenido en alrededor del 6,2%. Aunque Quintana destaca que no es una situación permanentemente crónica, sí alerta sobre la peligrosa tendencia que ha ido surgiendo.

En cuanto al Ingreso Mínimo Vital, Pedro Fuentes revela que solo el 43% de aquellos que se encuentran en pobreza severa en Navarra se benefician de esta ayuda. Apunta también a un problema de información, ya que el 57% de los hogares en esta posición no ha recibido la información necesaria para acceder a estas ayudas.

A pesar de que la combinación del IMV y la Renta Garantizada alcanza a un 55% de quienes enfrentan la pobreza severa, Fuentes destaca que un alarmante 45% sigue sin recibir apoyo económico. También menciona que 80.000 personas en Navarra viven en condiciones de vivienda inadecuada o insegura.

Quintana identifica la vivienda, la salud y el empleo como los tres pilares que conducen a la integración precaria y a un aumento de la desigualdad. En términos de vivienda, el 22% de la población enfrenta problemas de exclusión, con un aumento de 5,5 puntos desde 2018. Los precios de la vivienda han crecido un 36,1% en ese mismo tiempo, mientras que la renta media solo ha aumentado un 29,7%.

La problemática de la vivienda se agudiza al notar que el 77,9% de los hogares en pobreza severa y el 62,9% en riesgo de pobreza son arrendatarios, lo que convierte la búsqueda de una vivienda digna en un desafío crucial.

En el ámbito laboral, aunque Navarra muestra condiciones favorables, Quintana resalta que no todos se benefician de ellas. Actualmente, el 7% de la población, unas 60.000 personas, sufre de precariedad laboral, lo que significa que tener un trabajo no asegura la integración plena en la sociedad. La formación superior aparece como un camino vital, ya que la educación básica a menudo no satisface las demandas del mercado.

En cuanto al acceso a los servicios de salud, el informe revela que un 15,6% de la población afronta exclusión relacionada con problemas de salud. Además, un 9,9% de quienes padecen enfermedades graves no han recibido la atención médica necesaria, mientras que otros enfrentan barreras para obtener tratamientos dentales o psicológicos.

También se resalta el impacto de la falta de redes de apoyo, ya que aquellas personas con buenos apoyos sociales tienden a salir adelante con más facilidad. En Navarra, el 8,3% de los ciudadanos experimentan exclusión relacional, una cifra que ha disminuido desde 2018, pero que aún exige atención. Además, un 25% de los hogares reportan haber sufrido discriminación, siendo el origen o nacionalidad uno de los factores citados.

El perfil de aquellos que sufren exclusión social revela que son mayormente mujeres, familias monoparentales, jóvenes y personas de origen extranjero. En Navarra, el 25% de las familias con menores vive en exclusión, mientras que la pobreza infantil afecta al 21% de los menores en la región.

Desde la óptica de la Iglesia, Roselló ha descrito este informe como un "espejo moral", que refleja la realidad de la sociedad navarra. Si bien se observan ciertos logros en comparación con otras comunidades, recalca que eso no implica que estemos bien, y advierte sobre la necesidad de no caer en una falsa seguridad en el análisis de la situación socioeconómica de Navarra.