Crónica Navarra.

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BSH solicita apoyo a la Comisión Europea para establecer diálogo.

BSH solicita apoyo a la Comisión Europea para establecer diálogo.

PAMPLONA, 10 de junio.

El comité de trabajadores de BSH en Esquíroz ha hecho una importante escala en Bruselas, donde se reunió con funcionarios de la Unión Europea para expresar sus preocupaciones por el inminente cierre de la planta en Navarra. En este encuentro, pidieron “apoyo institucional” a los comisarios de Prosperidad y Estrategia Industrial, Stéphane Séjourné, y de Personas, Capacidades y Preparación, Roxana Mînzatu. Juan José Hermoso De Mendoza, presidente del comité, manifestó su esperanza en que esta comunicación conduzca a un diálogo efectivo con la empresa.

Durante una rueda de prensa llevada a cabo en el Parlamento Europeo, el líder sindical estuvo acompañado por representantes de varios partidos, incluidos el PSN, EH Bildu, PNV y Sumar, además de consejeros del Gobierno de Navarra, quienes mostraron un frente unido en defensa de los trabajadores.

“La reunión fue productiva, y percibimos una disposición por parte de los comisarios para intervenir”, comentó Hermoso de Mendoza, reiterando la crucial necesidad de tiempo para facilitar la reindustrialización y asegurar un futuro viable para la plantilla de BSH Esquíroz. “Sabemos que hay inversores dispuestos a continuar con el proyecto”, añadió.

El presidente del comité describió los últimos seis meses como una “travesía en el desierto”, y reafirmó que el anuncio del cierre resulta insensato. Criticó la falta de consideración hacia los empleados y enfatizó que, a pesar del adverso comportamiento de la empresa, su equipo ve esto como una oportunidad para construir un futuro para las familias afectadas. “El tiempo es un recurso valioso del que necesitamos disponer”, concluyó.

El foco ahora es “continuar luchando” por una extensión de los plazos, y Hermoso de Mendoza aclaró que están en colaboración con el Gobierno de Navarra para alcanzar este objetivo.

Al ser cuestionado sobre el tiempo necesario para que surjan alternativas de reindustrialización, señaló que no se puede establecer un plazo fijo, ya que cada potencial inversor requiere realizar su propio proceso, que incluye diversas etapas. “No se puede definir un lapso concreto; debe ser suficiente para encontrar una opción sostenible”, apuntó.

Por otro lado, enfatizó la necesidad de cambios en la postura de la multinacional. Sin embargo, reconoció que actualmente “no hay herramientas legales” que puedan influir en la decisión empresarial.

El consejero de Industria, Mikel Irujo, destacó que desde el comienzo el Gobierno de Navarra ha argumentado que el plazo impuesto es “totalmente insuficiente” para descubrir una alternativa viable. “Hemos defendido esto desde enero; al pedir más tiempo, estamos insistiendo en una planta que no enfrenta pérdidas y que merece consideración”, señaló.

Irujo también mencionó que han habido tres sectores interesados en la planta: automoción, energías renovables y defensa. “Mañana recibiremos a una de estas empresas interesadas; hay actividad, pero nos falta más tiempo para concretar algo”, insistió, resaltando la contribución de Navarra a BSH a lo largo de los años.

Carmen Maeztu, consejera de Derechos Sociales, hizo hincapié en que la decisión de cierre ha sido considerada “un error” por parte del Gobierno de Navarra y la sociedad en general. Aseguró que continuarán trabajando en dos frentes: encontrar una empresa que garantice la continuidad de la actividad y asegurar que el proceso de consultas se lleve a cabo conforme a la legalidad y con buena fe por parte de BSH.

Elena Sancho, eurodiputada del PSN, se mostró decidida a apoyar la flexibilización del cierre y la reindustrialización, subrayando la “errónea” y “unilateral” naturaleza de la decisión, que debía ser evitada a nivel empresarial y gubernamental. “No nos rendiremos, seguiremos luchando por las más de mil familias que dependen de esta planta”, afirmó.

Pernando Barrena, de EH Bildu, criticó la falta de humanidad de BSH, recordando que la empresa promueve una imagen de cercanía y compromiso social, contrastando con su drástica acción hacia sus trabajadores. “Ignoran sus obligaciones sociales y el territorio donde están, a pesar de los apoyos que han recibido”, señaló.

Estrella Galán, de Sumar, también expresó su descontento con la decisión de cierre, destacando que no se trata solo de un cierre, sino de un modelo empresarial que perjudica a quienes sostienen la economía del país. “Las consecuencias de optar por el camino más fácil y deshumanizado son graves”, alertó.

Finalmente, Oihane Agirregoitia, del PNV, respaldó la solicitud de tiempo, asegurando que existen posibilidades reales de mantener el proyecto. “Estamos viendo una apertura para seguir en conversaciones y espero que eso dé resultados positivos para todos”, concluyó.