Crónica Navarra.

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Pamplona se prepara para la primavera con un nuevo bosque en Mendebaldea y la reforestación de 18 hectáreas en el monte Ezkaba.

Pamplona se prepara para la primavera con un nuevo bosque en Mendebaldea y la reforestación de 18 hectáreas en el monte Ezkaba.

PAMPLONA, 9 de marzo. La ciudad de Pamplona se prepara para la llegada de un nuevo espacio verde: un bosque urbano destinado a la captura de CO2 en el área de Mendebaldea. Este proyecto se ubicará en una zona que anteriormente se utilizaba para pastoreo y complementará la reforestación de 18,45 hectáreas en los terrenos que sufrieron incendios en 2022 en Monte Ezkaba.

La noticia fue anunciada por Joxe Abaurrea, concejal del Gobierno Estratégico y Urbanismo del Ayuntamiento, junto a Zuhaitz Areitio, responsable de la Agencia Energética, durante una rueda de prensa tras una reunión de la Junta de Gobierno Local.

Según Abaurrea, estas iniciativas están alineadas con la visión del Ayuntamiento de convertir a Pamplona en una ciudad donde la naturaleza adquiera un papel central. Destacó la intención de que la naturaleza "deje de ser un mero elemento decorativo" y comience a tener un rol activo en la comunidad.

Areitio añadió que ambas acciones son parte de la estrategia del Ayuntamiento para hacer frente al cambio climático. "Buscamos promover un cambio cultural, tanto dentro del Ayuntamiento como entre los ciudadanos", afirmó, enfatizando la necesidad de ver las infraestructuras verdes como un recurso esencial para la adaptación al cambio climático, en lugar de meros espacios estéticos como parques y jardines.

En total, Pamplona alberga 120,000 árboles, distribuidos entre sus parques, aceras y bosques. Estos últimos incluyen áreas de ribera a lo largo de los casi 35 kilómetros de ríos que atraviesan la ciudad: Arga, Elorz y Sadar, además del Monte Ezkaba, que cuenta con 43 hectáreas en propiedades municipales.

Recentemente, con la colaboración de la ciudadanía, se han establecido dos nuevos bosques urbanos: el Bosque Olímpico en Mendillorri/Lezkairu, con más de mil especies autóctonas, y un bosque para compensar las emisiones de CO2 en el Polígono de Agustinos, que abarca cuatro hectáreas. Estas dos intervenciones han requerido una inversión superior a 500,000 euros.

La estrategia de Pamplona en cuanto a la naturalización y expansión de sus bosques se basa en la premisa de que la acción de capturar carbono contribuye significativamente a la reducción del calentamiento global y la mitigación del cambio climático.

Además, estos bosques proporcionan múltiples beneficios ecosistémicos, incluyendo la mejora de hábitats naturales, regulación de la calidad del aire, gestión del ciclo del agua y contribución al embellecimiento del paisaje urbano.

Los nuevos bosques no solo servirán para capturar CO2, sino que también tendrán un impacto directo en la calidad de vida de los ciudadanos, al equilibrar la emisión de gases de efecto invernadero y contribuir a un aire más limpio.

En específico, el bosque en Mendebaldea y la reforestación en Ezkaba están proyectados para compensar 316 toneladas de CO2, superando las 300 toneladas estimadas de los proyectos ya existentes en Mendillorri y Agustinos. Estos “bosques de captación” son regulados y se registran como sumideros de carbono ante el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del Gobierno español.

La importancia de los bosques también radica en su capacidad para contrarrestar la pérdida de biodiversidad y combatir el calentamiento global. Estas áreas naturales son vitales en la ejecución del Plan de Infraestructura Verde y Drenaje Sostenible del Ayuntamiento de Pamplona.

Los bosques son un recurso esencial no solo por sus beneficios ecológicos, sino también porque hospedan alrededor del 80% de las especies terrestres, garantizan la polinización y son fundamentales en el ciclo del agua.

En términos de mitigación del cambio climático, los bosques jugarán un rol crucial en la planificación urbana futura, ya que son elementos clave en una red ecológica que conecta áreas naturales y semi-naturales, promoviendo una ciudad más sostenible.

Este enfoque busca implementar Soluciones Basadas en la Naturaleza para crear una ciudad resiliente frente al cambio climático, en sintonía con la Estrategia de Transición Energética y Cambio Climático 2030.