El Parlamento niega la convocatoria de debate sobre las aportaciones al II Plan de Convivencia de Navarra.
En un nuevo giro dentro del Parlamento de Navarra, la Comisión de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera ha decidido no avanzar con una resolución presentada por Unión del Pueblo Navarro (UPN). Esta moción pedía la convocatoria de un debate sobre las contribuciones al II Plan Estratégico de Convivencia, ya aprobado por el Gobierno regional, lo que ha motivado un intenso intercambio de posiciones entre los diferentes grupos republicanos.
El apoyo a la moción de UPN ha llegado exclusivamente de sus miembros regionalistas, mientras que otros partidos, incluidos PSN, EH Bildu, Geroa Bai y Contigo-Zurekin, han expresado su desacuerdo, y el Partido Popular de Navarra (PPN) ha optado por la abstención.
La propuesta planteaba que el Gobierno de Navarra organizara un debate en torno a las aportaciones al mencionado plan, tanto las presentadas en la fase de exposición pública como las realizadas por los grupos políticos en la Dirección de Servicio de Convivencia y Derechos Humanos. Se sugirió que dicho debate se llevara a cabo en la misma Comisión parlamentaria, dentro del cronograma previamente fijado para la aprobación del plan.
Isabel Olave, portavoz de UPN, ha criticado fuertemente que la moción se haya tratado "dos meses y medio después de su presentación", advirtiendo que el contenido del segundo punto es ya irrelevante debido a la aprobación del plan. Olave hizo hincapié en la importancia de llevar este texto al debate parlamentario, recordando que el primer plan no incluía una condena al terrorismo de ETA gracias al debate que se produjo en el Parlamento. La portavoz acusó a la coalición gubernamental de preferir un enfoque de baja calidad y una falta de transparencia, alegando que se han centrado más en anuncios que en un marco sólido de convivencia.
Desde el PSN, la intervención de Ibai Crespo cuestionó la necesidad de tal moción, argumentando que solo busca generar desconfianza donde ya hay un proceso reglado y que desvia la conversación del verdadero debate sobre la convivencia hacia un intercambio político ruidoso. Crespo subrayó que ya hay un compromiso por parte de la consejera para exponer el plan y el estado actual del mismo, lo que hace que la moción no aporte ninguna claridad extra.
Por su parte, Eneka Maiz de EH Bildu, desestimó las críticas de UPN, acusándolos de querer imponer su propia visión de la política y de la convivencia. Maiz consideró innecesaria la propuesta de UPN, dado que existe ya un procedimiento establecido para el tratamiento de estas iniciativas en el Parlamento.
Mikel Asiain, de Geroa Bai, presentó una interrogante a Olave sobre por qué no había ningún plan de convivencia hasta la legislatura 2019-2023, sugiriendo que quizás no lo consideraron necesario. Asimismo, cuestionó al PPN por su posición en este ámbito, señalando contradicciones en su discurso sobre memoria y convivencia.
Irene Royo, del PPN, manifestó que el Plan de Convivencia solo ganaría sentido si Bildu se pronuncia en contra del terrorismo de ETA, de lo contrario, lo consideró meramente una fachada. La portavoz del PPN descartó hacer más política alrededor de la moción de UPN, asegurando su desacuerdo con el fondo del plan propuesto.
Finalmente, Carlos Guzmán de Contigo-Zurekin, planteó dudas sobre la relevancia de la moción, recordando que ya hay un compromiso de comparecencia por parte de la consejera. Guzmán criticó el enfoque de UPN, sugiriendo que se está reviviendo un antiguo frentismo político y que el plan no representa los intereses de una sola facción, sino que busca responder a las necesidades de la comunidad en su conjunto.
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