En una emotiva ceremonia celebrada en Pamplona, el arzobispo Florencio Roselló llevó a cabo la bendición de un nuevo espacio diseñado específicamente para la reinserción de mujeres que han sufrido la lacra de la trata de personas. Este acto tuvo lugar el miércoles por la tarde y marca un paso significativo en la labor de la diócesis por apoyar a las víctimas de esta problemática social.
Durante el evento, el arzobispo estuvo respaldado por un grupo de figuras clave dentro de la iglesia. Entre ellos se encontraban el vicario episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana, Juan Zabala; el vicario de Educación, Abel Arrieta; y José Manuel García de Eulate, responsable del Secretariado para la Pastoral de Inmigrantes. También asistieron representantes de la Delegación de Trata, incluyendo a Katya Palafox y varios voluntarios comprometidos con esta causa.
La iniciativa de establecer este centro fue anunciada por Roselló en diciembre de 2022, en el contexto del Año Jubilar de la Esperanza. Posteriormente, se decidió destinar la recaudación de las colectas de las iglesias de Navarra, llevadas a cabo el 17 y 18 de mayo, para financiar este importante proyecto.
Gracias a la generosidad de los feligreses, se logró reunir la impresionante cantidad de 185.235 euros, que se destinarán íntegramente a la creación de 'La Iglesia de Navarra contra la Trata'. Este esfuerzo tiene la misión de acoger, apoyar e integrar a las personas migrantes que, lamentablemente, se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.
El nuevo piso que se ha puesto a disposición cuenta con una extensión de 130 metros cuadrados y está completamente equipado con tres habitaciones, una cocina, un salón y dos baños. Este espacio ha sido preparado y está listo para recibir a sus primeras inquilinas, con la esperanza de comenzar este nuevo capítulo en sus vidas.
Las responsables de la delegación de trata ya están realizando entrevistas con el fin de asegurarse de que las mujeres que serán acogidas cumplen con los criterios necesarios para beneficiarse de este programa. Se espera que el piso esté operativo para el mes de febrero, ofreciendo así una nueva oportunidad a quienes han perdido tanto.
Al finalizar la ceremonia, el arzobispo Roselló expresó su satisfacción por este proyecto que se materializa, destacando que el Año Jubilar de la Esperanza es un momento propicio para extender la mano a quienes han atravesado terribles adversidades. Subrayó que muchas de estas mujeres, víctimas de la trata, han sido despojadas de su dignidad a través de engaños, y que es esencial brindarles el apoyo que merecen.
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