Qué hay detrás de la Carpa Universitaria con drones y control digital de aforo en Pamplona
Pamplona celebra la Carpa Universitaria con drones, control digital de aforo de 7.548 personas y registro nominal, en un dispositivo de seguridad reforzado.
La Carpa Universitaria de otoño se celebrará este viernes en la Ciudad Deportiva Amaya de Pamplona con un aforo máximo de 7.548 personas. El evento contará con vigilancia aérea mediante drones y un control digital de acceso basado en lectores de las pulseras, tanto en la entrada como en la salida.
La iniciativa se enmarca en la continuidad de la carpa celebrada en primavera, que ya incorporó medidas de seguridad y prevención. Según la información municipal, el objetivo declarado es que la fiesta transcurra con normalidad y que se puedan controlar las aglomeraciones en los alrededores del recinto.
El dispositivo de seguridad combina a 47 agentes de la Policía Municipal, efectivos de la Policía Foral y de la Policía Nacional, con el apoyo de los drones y de la Unidad Canina. El despliegue se activa entre las 11.00 horas del viernes y las 5.30 horas del sábado.
Uno de los rasgos más llamativos es la identificación nominal. Las entradas se canjean por pulseras con código QR único y el acceso exige presentar el DNI, de modo que los datos personales deben coincidir con los de la pulsera. El sistema permite conocer cuántas personas hay en el recinto y quiénes son, algo que la organización justifica por la necesidad de gestionar cualquier incidencia.
Por otro lado, el evento se acompaña de medidas contra la violencia sexista: una charla, dos talleres de autodefensa y un punto de información en la antigua gasolinera de Beloso, abierto de 14.00 a 20.00 horas. Estas acciones son fruto de la coordinación entre varias áreas municipales, la técnica de Igualdad de la UPNA y el Talde Feminista de la universidad.
Las restricciones de acceso y la ruta de evacuación completan el dispositivo. La entrada trasera queda cerrada y el vial peatonal entre la antigua gasolinera y el puente sobre el Arga se reserva como vía de emergencia. Además, se refuerzan la limpieza, con 100 cubos adicionales, y el horario de los aseos de la Media Luna hasta medianoche.
El caso plantea un debate más amplio sobre el equilibrio entre seguridad y privacidad en los grandes eventos populares. La combinación de vigilancia aérea y registro nominal de asistentes abre preguntas sobre el tratamiento de datos personales y su proporcionalidad, que serán relevantes en futuras convocatorias de fiestas multitudinarias en la ciudad.