Pamplona estudia convertir Merindades en bulevar peatonal y rediseñar Príncipe de Viana
Pamplona estudia peatonalizar Merindades y elipsar Príncipe de Viana en un eje con carril bici y más transporte público. Lo condiciona el plan comarcal de movilidad.
El Ayuntamiento de Pamplona tiene sobre la mesa un primer avance de estudio que propone transformar el eje viario que va desde la intersección de las avenidas del Ejército y Pío XII hasta la última glorieta de la carretera de Sarriguren, antes del enlace con la PA-30. El trabajo, encargado a la empresa DH Proyectos de Ingeniería por 74.380 euros más IVA, contempla accesibilidad peatonal y ciclista, mejoras del transporte público, calmado del tráfico y adaptación al cambio climático.
El documento se centra por ahora en el tramo oeste, entre la avenida del Ejército y la carretera de Badostáin. La definición de los tramos correspondientes a la carretera de Sarriguren queda pendiente para fases posteriores. Entre las medidas más visibles figura la eliminación de la glorieta de la plaza Merindades, que se convertiría en un bulevar peatonal, con traslado de la fuente ornamental al sector sur.
En la plaza Príncipe de Viana, la glorieta actual daría paso a una geometría elíptica. Según el avance, esta solución mantendría la funcionalidad para el tráfico rodado y ganaría superficie peatonal, zonas ajardinadas y arboladas. La fuente se conservaría en el islote central. Además, se prevé peatonalizar las calles Navarro Villoslada, Teobaldos, Sancho el Mayor y Emilio Arrieta, en línea con lo previsto en el PEAU del Segundo Ensanche.
El proyecto incluye también un carril bici bidireccional central en el tramo oeste, separado de la calzada por franjas ajardinadas para evitar conflictos con las paradas de villavesas, y un carril bici lateral protegido en la carretera de Badostáin. Asimismo, se amplían los carriles reservados para autobuses y taxis, siguiendo el modelo ya aplicado en Conde Oliveto y Baja Navarra.
Detrás del estudio hay una decisión política de fondo: el Consistorio ha descartado actuar por ahora en la avenida Baja Navarra, alegando «las dificultades que plantea en la actualidad una obra de tal magnitud». Esa cautela se explica en parte por la espera del Plan de Movilidad Urbana Sostenible que prepara la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, al que el estudio deberá incorporarse por su impacto en el sistema comarcal de movilidad.
El propio análisis preliminar advierte de posibles congestiones y del desvío de tráfico hacia vías adyacentes. Por ello, plantea medidas adicionales de disuasión del vehículo privado y una mejora paralela de la oferta de transporte público, aspectos que se desarrollarán en la siguiente fase. La reordenación del eje, por tanto, depende tanto de su diseño urbano como de la capacidad real de absorber el cambio de hábitos de movilidad.
El futuro del proyecto dependerá de cómo encaje con el PMUS comarcal y de la evaluación de sus efectos sobre el tráfico. Si prospera, el eje podría convertirse en un corredor verde y peatonal de referencia en la capital navarra, aunque la magnitud de las obras obliga a que la decisión se tome con una planificación metropolitana coordinada.