Magdalena de Valois nació el 1 de diciembre de 1520 en Saint-Germain-en-Laye, Francia. Era la hija menor del rey Enrique II de Francia y Catalina de Médici. Desde muy joven, Magdalena recibió una educación adecuada a su posición como princesa, aprendiendo música, danza, literatura y etiqueta.
En 1536, Magdalena se casó con el rey Enrique II de Navarra, un matrimonio que se llevó a cabo por motivos políticos para fortalecer la alianza entre Francia y Navarra. A pesar de que Magdalena solo tenía dieciséis años en ese momento, cumplió con sus deberes como reina consorte de Navarra de manera ejemplar.
Magdalena de Valois se convirtió en reina consorte de Navarra en un momento crucial para el reino, ya que enfrentaba amenazas tanto internas como externas. Durante su reinado, Magdalena demostró ser una líder fuerte y capaz, apoyando a su esposo en la toma de decisiones importantes y mostrando un profundo compromiso con el bienestar del pueblo navarro.
Magdalena de Valois jugó un papel activo en la política y la diplomacia de Navarra, actuando como mediadora en conflictos internos y representando los intereses del reino en las negociaciones con otras naciones europeas. Su influencia fue fundamental en la consolidación de la posición de Navarra en el escenario internacional.
Como amante de las artes y la cultura, Magdalena de Valois impulsó el desarrollo de la música, la literatura y la arquitectura en Navarra. Patrocinó a artistas locales y extranjeros, promoviendo la creación de obras de gran calidad que enriquecieron la vida cultural del reino.
A pesar de su corto reinado, Magdalena de Valois dejó un legado duradero en Navarra. Su compromiso con la defensa de los intereses del reino y su apoyo a la cultura y las artes contribuyeron al fortalecimiento de la identidad navarra y al desarrollo de una sociedad próspera y cohesionada.
Tras su fallecimiento en 1549, Magdalena de Valois fue recordada con cariño y admiración por el pueblo navarro. Su figura se convirtió en un símbolo de la grandeza y la fuerza del reino de Navarra, inspirando a generaciones futuras a seguir su ejemplo de compromiso y dedicación al servicio público.