El territorio que hoy conocemos como Navarra ha sido habitado por diversas culturas prehistóricas a lo largo de milenios. En este artículo, exploraremos las diferentes civilizaciones que dejaron su huella en estas tierras, desde la Edad de Piedra hasta la llegada de los romanos.
Las primeras evidencias de presencia humana en Navarra se remontan al Paleolítico, hace más de 100,000 años. Los primeros pobladores de la región eran cazadores y recolectores que vivían en cuevas y campamentos al aire libre. Durante el Neolítico, la agricultura y la ganadería se desarrollaron en la región, lo que dio lugar a comunidades sedentarias y al surgimiento de los primeros asentamientos permanentes.
Una de las manifestaciones más destacadas de la cultura megalítica en Navarra son los dólmenes y los túmulos funerarios. Estas estructuras funerarias, construidas con grandes piedras, son testigos de la importancia que se le daba a los rituales de enterramiento en aquella época.
Los verracos son estelas de piedra con formas zoomorfas que se encuentran en diversos puntos de Navarra. Se cree que estas estelas tenían un significado ritual y religioso para las comunidades prehistóricas que las crearon.
Durante la Edad del Bronce, Navarra estuvo habitada por diversas culturas, como los vascones, los íberos y los celtas. Estas culturas dejaron su huella en la región a través de la metalurgia, la cerámica y la construcción de fortalezas y poblados fortificados.
Los castros eran asentamientos fortificados que servían como centros de poder y defensa para las comunidades de la Edad del Bronce en Navarra. Estos poblados estaban protegidos por murallas y situados en lugares estratégicos, como colinas y promontorios.
La metalurgia fue una actividad económica importante en la cultura de la Edad del Bronce en Navarra. Los pobladores de la región trabajaban el bronce y el hierro para fabricar herramientas, armas y objetos de adorno.
La conquista romana de la península ibérica en el siglo II a.C. tuvo un impacto significativo en Navarra. Las ciudades romanas, como Pompaelo (actual Pamplona), se convirtieron en importantes centros urbanos y administrativos en la región.
La romanización de Navarra trajo consigo la introducción de la lengua latina, la arquitectura romana y las costumbres romanas en la región. Los romanos también construyeron infraestructuras como calzadas, acueductos y termas, que contribuyeron al desarrollo de la región.
Los vascones, una de las tribus prerromanas de la región, adoptaron la cultura romana y se integraron en el Imperio Romano. La romanización de los vascones fue un proceso gradual que duró varios siglos y tuvo un impacto duradero en la cultura y la sociedad de Navarra.
En conclusión, las culturas prehistóricas en el territorio navarro dejaron un legado cultural y arqueológico que nos permite conocer y comprender mejor la historia antigua de esta región. A través de la arqueología y la investigación histórica, podemos reconstruir la vida y las costumbres de los antiguos pobladores de Navarra.