El pacto de Tudela fue un acuerdo firmado en el año 1512 entre Fernando el Católico, rey de Aragón y de Navarra, y César Borgia, con el objetivo de incorporar el Reino de Navarra a la Corona de Aragón. Este acontecimiento tuvo lugar en un momento histórico crucial para la península ibérica, en medio de las luchas por el poder y la expansión territorial.
En ese período, Navarra era un reino independiente que había mantenido su soberanía a lo largo de los siglos, pero que se encontraba en una situación de debilidad política y militar. Por otro lado, Aragón estaba en pleno proceso de expansión y consolidación de su poder en la Península. La relación entre ambos reinos era compleja, marcada por alianzas y conflictos que se remontaban a la Edad Media.
El conflicto entre Navarra y Aragón no era nuevo, ya que desde la Edad Media ambos reinos habían mantenido disputas territoriales y políticas. La relación entre ambos monarchies había oscilado entre la amistad y la enemistad, con alianzas matrimoniales que no siempre habían sido respetadas. En este contexto, el pacto de Tudela surge como una oportunidad para el rey de Aragón de consolidar su dominio sobre Navarra.
El tratado de Tudela fue negociado en secreto entre Fernando el Católico y César Borgia, con la participación de representantes de ambos reinos. El acuerdo consistía en la entrega de Navarra a Aragón a cambio de ciertas compensaciones económicas y territoriales para los nobles navarros que lo apoyaran. El pacto fue firmado en el castillo de Tudela en abril de 1512, y poco después las tropas aragonesas comenzaron la invasión de Navarra.
La resistencia navarra fue feroz, pero ante la superioridad militar de Aragón y la traición de algunos nobles, el reino de Navarra cayó en manos de Fernando el Católico en el verano de 1512. Con la toma de Pamplona, la capital del reino, se puso fin a la independencia de Navarra y se inició el proceso de incorporación a la Corona de Aragón.
La firma del pacto de Tudela tuvo profundas repercusiones en la historia de Navarra y de la península ibérica en general. La incorporación del Reino de Navarra a la Corona de Aragón significó el fin de la independencia política de Navarra, un reino con una rica tradición y cultura propia.
Además, la incorporación de Navarra a Aragón provocó tensiones en la zona, ya que parte de la población navarra se resistió a aceptar la autoridad aragonesa y se produjeron levantamientos y protestas que fueron duramente reprimidos. La integración de Navarra en la Corona de Aragón también tuvo repercusiones en el ámbito cultural y lingüístico, ya que la lengua vasca y la cultura navarra fueron relegadas en favor del catalán y el castellano.
En resumen, el pacto de Tudela marcó un punto de inflexión en la historia de Navarra y de la península ibérica, consolidando el poder de Aragón y cambiando para siempre el destino de este reino milenario. Aunque la incorporación de Navarra a la Corona de Aragón fue un proceso controvertido y traumático, su legado sigue presente en la memoria colectiva de los navarros y en la historia de España.