UAGN exige al Gobierno la licitación urgente de la segunda fase del Canal de Navarra
La Unión de Agricultores y Ganaderos de Navarra (UAGN) ha solicitado formalmente al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que inicie con urgencia la licitación de la segunda fase del Canal de Navarra. La organización denuncia la falta de una fecha concreta para la apertura del proceso, a pesar de los compromisos públicos y los plazos anunciados previamente.
El pasado 22 de septiembre, una delegación de UAGN se desplazó a Madrid y mantuvo reuniones con responsables del Ministerio y representantes de CANASA. En estos encuentros, se informó que los trámites administrativos continúan en curso y que el objetivo es firmar los convenios entre Navarra y el Estado antes de finalizar 2023. Sin embargo, no se garantizó que esta meta se alcance ni se precisó cuándo podría abrirse la licitación.
Esta incertidumbre genera preocupación en el sector primario navarro, que considera la infraestructura vital para el desarrollo agrícola y ganadero en la región. La falta de un calendario definido afecta a la planificación y ejecución de proyectos agrícolas a medio plazo, además de limitar las inversiones y mejoras en el sector.
Desde UAGN, se advierte que los plazos prometidos —que incluían licitar en 2025 y antes de que finalizara 2026— no parecen ser realistas. La organización exige mayor concreción en los compromisos y que las administraciones responsables coordinen sus actuaciones para desbloquear los trámites pendientes y garantizar la licitación cuanto antes.
El contexto político en Navarra y a nivel estatal refleja una agenda marcada por la gestión de infraestructuras estratégicas y la ejecución de compromisos adquiridos. La falta de claridad en los plazos puede afectar la percepción de la eficacia administrativa y la confianza en la hoja de ruta acordada, en un momento en que la región busca potenciar su sector primario y afrontar retos futuros.
Mirando hacia adelante, la continuidad de estas demoras podría retrasar la modernización del regadío en la Ribera, con implicaciones tanto económicas como ambientales. La presión del sector agrícola será clave para que las administraciones actúen con mayor celeridad y concreción, asegurando el cumplimiento de los compromisos en un escenario de creciente demanda de recursos hídricos y sostenibilidad.