Crónica Navarra.

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Restos de dos víctimas de la Guerra Civil son exhumados en Muniáin de Guesálaz.

Restos de dos víctimas de la Guerra Civil son exhumados en Muniáin de Guesálaz.

PAMPLONA, 31 de julio. La reciente exhumación en Muniáin de Guesalaz, parte del Plan de Exhumaciones del Gobierno de Navarra para 2025, ha revelado los restos de dos personas que fueron asesinadas en 1936. Este esfuerzo, promovido por el Instituto Navarro de la Memoria, representa la tercera intervención de este tipo en el año, siguiendo a las realizadas en Salinas de Oro y Genevilla en mayo.

El equipo técnico de la Sociedad de Ciencias Aranzadi ha llevado a cabo la excavación, confiando en un testimonio familiar que había llegado a las asociaciones AFFNA-36 y Txinparta. Un vecino fallecido previamente había compartido que, durante su infancia, conoció el lugar donde varias personas estaban enterradas en un terreno comunal cercano a la carretera NA-7059.

Las actividades de exhumación de los restos de las dos víctimas sucedieron el jueves, y se estima que datan de principios de septiembre de 1936, en el marco de la violencia política que surgió tras el golpe militar de julio de ese año. Según lo reportado por las mencionadas asociaciones, existen indicios de hasta cuatro fosas individuales en la zona, una de las cuales podría contener los restos de un militar que habría sido enterrado con uniforme.

Se especula que uno de los cuerpos podría corresponder al capitán de artillería Gregorio del Campo Mendoza. Informes familiares sugieren que fue detenido el 19 de julio de 1936 en el cuartel de Palafox, en Zaragoza, y posteriormente trasladado al Fuerte de San Cristóbal, donde permaneció hasta el 6 de septiembre, fecha en la que fue conducido a Muniáin y ejecutado junto a otros detenidos, tras recibir atención del párroco de la localidad.

Las circunstancias de muchos otros asesinatos tras el levantamiento militar fueron similares. Algunos cuerpos fueron hallados por los vecinos de la zona, quienes les ofrecieron sepultura de forma informal en campos cercanos. Las prospecciones realizadas anteriormente por la Sociedad de Ciencias Aranzadi en 2009 y 2010, como también en 2024, evidencian la importancia del testimonio local para la localización de las fosas en el lugar. Los vecinos recordaron que, en su infancia, podían identificar el terreno donde estaban enterrados los afectados.

A pesar de que Muniáin está algo alejado de la capital navarra, se han recopilado suficientes indicios que sugieren la existencia de más fosas en el valle. La vicepresidenta y consejera de Memoria del Gobierno de Navarra, Ana Ollo, enfatizó la importancia de cerrar este capítulo trágico en la historia, destacando la colaboración de diversas asociaciones y vecinos que permitieron este descubrimiento.

Ollo también apuntó a la necesidad de confrontar el negacionismo que rodea a la Guerra Civil y la represión franquista. Recuperar los restos de aquellos que han sido olvidados es esencial para construir una memoria democrática, un compromiso que el Gobierno de Navarra ratifica constantemente.

Domingo Zabalza Andueza, un vecino de Muniáin con 95 años, estuvo presente en el acto, recordando cómo, en su juventud, él y su hermano notaban diferencias en el crecimiento del cultivo en la parcela donde había sido enterrada gente tras la guerra. Este tipo de testimonios ha sido crucial para el desarrollo del Plan de Exhumaciones, que ha recuperado hasta la fecha un total de 160 restos en 35 iniciativas, además de 121 prospecciones que no concluyeron en exhumación.

En este contexto, el Instituto Navarro de la Memoria ha hecho un llamado a la participación de los ciudadanos para identificar posibles fosas y buscar familiares de víctimas que puedan ofrecer muestras genéticas para nuevas identificaciones. Aquellos que tengan información sobre estos temas pueden contactar con el Instituto a través de su correo electrónico: [email protected].