Crónica Navarra.

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Navarra une fuerzas contra los matrimonios forzosos: educación, salud, justicia y policía en coordinación.

Navarra une fuerzas contra los matrimonios forzosos: educación, salud, justicia y policía en coordinación.

PAMPLONA, 12 Dic.

Navarra ha concluido la elaboración de su primer protocolo para combatir los matrimonios forzados de mujeres, adolescentes y niñas, convirtiéndose en una de las primeras comunidades en contar con esta herramienta. Este documento tiene como objetivo unir esfuerzos desde los ámbitos educativo, sanitario, social, judicial y policial para prevenir, detectar y evitar este tipo de casos, considerados una forma de violencia de género "normalizada" en la sociedad y entre sus propias víctimas, lo que dificulta su erradicación.

El protocolo fue presentado por el vicepresidente primero y consejero de Presidencia e Igualdad del Gobierno foral, Félix Taberna, la vicepresidenta tercera y consejera de Vivienda, Juventud y Políticas Migratorias, Begoña Alfaro, y la directora gerente del Instituto Navarro para la Igualdad (INAI), Patricia Abad. Además, participaron representantes de entidades que colaboraron en la elaboración y ejecución del protocolo.

El protocolo desarrollado en Navarra presta especial atención a las menores de edad. Por defecto, los recursos del Gobierno de Navarra considerarán como matrimonios forzados todas las uniones de adolescentes y niñas menores de 18 años. Aunque la edad legal para casarse a nivel estatal es de 16 años, se pretende armonizar este protocolo con la normativa internacional y ampliar la protección a las adolescentes de entre 16 y 18 años, consideradas especialmente vulnerables a estos matrimonios forzados.

Este acuerdo surge de la necesidad de contar con pautas comunes para prevenir y abordar los matrimonios forzados de manera generalizada y uniforme. La sensibilización y la prevención serán fundamentales, al igual que el apoyo a las víctimas para que superen su situación y el registro de casos. También se tiene previsto capacitar a los profesionales que trabajan en contacto con esta realidad, con el objetivo de contribuir a su cambio.

El protocolo establece cuatro ámbitos de actuación: prevención de matrimonios forzados, detección de casos consumados o en curso, atención y recuperación de las mujeres, adolescentes y niñas afectadas, y protección y acceso a la justicia.

Las tareas preventivas implicarán trabajar con las familias y entornos, así como difundir información accesible en diferentes idiomas para abordar los matrimonios forzados como una forma de violencia contra las mujeres con graves consecuencias.

En cuanto a la detección, se considera fundamental el papel de los recursos de asistencia a las víctimas de violencia, los centros sociocomunitarios y de atención primaria, las fuerzas de seguridad y entidades como la Oficina de Extranjería, el Registro Civil y los lugares de culto. Ante una sospecha de matrimonio forzado, es importante hablar con las mujeres en privado, en un espacio que garantice su intimidad, y proporcionarles recursos públicos necesarios para salir de esa situación.

En casos de urgencia o cuando exista un riesgo inminente de matrimonio forzado, se deberá contactar con el Centro de Atención Integral a las Violencias Sexuales (CAIVS) o con las fuerzas policiales.

Respecto a la atención y recuperación de las mujeres que han vivido un matrimonio forzado, se prevé una intervención especializada para fortalecer a las niñas, adolescentes y mujeres afectadas. Se considera esencial ofrecer apoyo social, jurídico, psicológico y educativo, así como fomentar la autonomía económica a través de empleo y ayudas económicas temporales que faciliten su independencia y bienestar, según señala el Gobierno.

En términos de protección y acceso a la justicia, el protocolo resalta que, además de ser una violación de los derechos humanos, el matrimonio forzado es un delito. Aunque en la mayoría de los casos las mujeres no pueden denunciar a sus padres o familias, los recursos públicos se comprometen a evaluar si es necesario intervenir y proteger a las víctimas.

Se consideran situaciones que pueden alertar sobre un posible matrimonio forzado, como un viaje repentino o inminente de niñas y/o adolescentes al país de origen, antecedentes familiares de matrimonio forzado, aislamiento social, mutilación genital femenina, matrimonio concertado o pactado y embarazo a edad temprana.

La Ley Foral 14/2015, de 10 de abril, para actuar contra la violencia hacia las mujeres reconoce los matrimonios a edad temprana, los matrimonios concertados o forzados como una forma de violencia contra las mujeres, una grave violación de los derechos humanos y un problema de salud pública que afecta física, sexual, psicológica, social, socioeconómica y patrimonialmente a quienes lo padecen.

Según UNICEF, más de 650 millones de mujeres se casaron siendo menores de edad, antes de cumplir los 18 años. Cada día, unas 34.000 niñas son víctimas de un matrimonio forzado. Navarra no es ajena a esta realidad, aunque no existen datos estadísticos que permitan conocer su magnitud, algo que se espera cambiar con este protocolo.