Crónica Navarra.

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La familia de Mari Ganuza honra su legado cultural con el Pañuelo de Pamplona.

La familia de Mari Ganuza honra su legado cultural con el Pañuelo de Pamplona.

PAMPLONA, 8 de septiembre. El Consistorio de Pamplona ha rendido homenaje a Mari Ganuza Senosiáin, entregándole el Pañuelo de Pamplona - Iruñeko Zapia de manera póstuma. Este reconocimiento, que destaca su dedicación a la cultura popular y a las tradiciones locales, fue recogido por su familia, quienes han resaltado la profunda influencia que Mari ejerció en la vida cultural de la ciudad, especialmente como presidente de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos desde 1990 hasta 2019.

Durante una ceremonia a la que asistió el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, la viuda de Ganuza, Arantxa Bakaikoa, junto a sus hermanos Juan y Marisol, aceptaron con gratitud el galardón en compañía de familiares y amigos cercanos. Este emotivo acto es un tributo a una figura que, lamentablemente, dejó este mundo en febrero pasado, pero cuyos aportes a la comunidad siguen vivos.

A través de este premio, el Ayuntamiento ha querido poner en valor la contribución de Mari Ganuza a las diversas iniciativas populares del municipio. Su legado perdura en las festividades y tradiciones que tanto amaba. En las palabras de su esposa, la familia siente un indescriptible "orgullo" al recibir este homenaje en su nombre, al considerarlo un emblema de la vida social y cultural de Pamplona, una ciudad que Ganuza siempre consideró su hogar.

"La clave de su legado radicaba en la tradición, el respeto y una energía desbordante. Su pasión por las costumbres locales no sólo era evidente en actos como el lanzamiento del chupinazo, sino también en su dedicación en los preparativos detrás de escena", comentó Bakaikoa, quien también expresó su agradecimiento hacia el alcalde y el resto del equipo municipal por la unanimidad en este reconocimiento. "Estoy segura de que Mari habría querido envolver con este pañuelo a todos los que compartieron su camino", añadió.

El alcalde Asiron, durante su discurso, subrayó que aunque el premio se otorga de manera póstuma, Mari Ganuza sigue presente en cada rincón de las festividades de Pamplona. "Sin duda alguna, fue un baluarte de nuestra vida festiva. No había tradición o celebración en la que no participara de alguna manera," afirmó. Según el alcalde, Ganuza era "un gigante entre gigantes", no solo por su estatura en el mundo festivo, sino por la vida entregada a la promoción de la cultura popular.

Ganuza fue un destacado miembro de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos durante 41 años, liderando la organización desde 1990 hasta 2019. Bajo su presidencia, impulsó la popularidad de la Comparsa y jugó un papel clave en transformaciones significativas de esta tradición, como la teatralización de la despedida de gigantes, llevada a cabo el 14 de julio. En 2010, dirigió el chupinazo que arrancó las emblemáticas fiestas de San Fermín, celebrando el 150º aniversario de la Comparsa.

En 1990, además, fue uno de los fundadores de la Asociación Amigos del Olentzero, donde trabajó arduamente para dar forma a esta celebración. También se destacó como el rey Gaspar en la Cabalgata de Reyes durante muchos años y llevó el paso de la Dolorosa en Semana Santa antes de unirse al Cristo Alzado. Su compromiso con Pamplona lo llevó a participar activamente en el hermanamiento con Bayona, reforzando lazos de amistad entre ciudades.

La influencia de Mari Ganuza también se extendió al diseño de pancartas y a su participación en diversas peñas festivas de Pamplona en la década de 1980. El Ayuntamiento de Pamplona instituyó el reconocimiento del Pañuelo de Pamplona - Iruñeko Zapia en 2016 para premiar a individuos y entidades que, a través de su labor, han contribuido de forma notable al desarrollo de la ciudad. Este galardón se entrega anualmente durante las celebraciones del Privilegio de la Unión cada 8 de septiembre.

A lo largo de los años, diversos personajes y colectivos han sido premiados, incluyendo a la propietaria de la Churrería La Mañueta, periodistas, médicos y figuras destacadas en la historia cultural y social de Pamplona. La entrega de este reconocimiento no solo honra a sus galardonados, sino que también refuerza la importancia de preservar y promover la rica herencia cultural de la ciudad.