En Pamplona, la situación en el antiguo edificio de la ikastola Jaso ha llevado a las autoridades a intensificar la vigilancia en la zona. A raíz de los recientes altercados que dejaron dos heridos y numerosas identificaciones, dos patrullas de la Policía Municipal estarán presentes de forma constante en la avenida de Aróstegui.
El Ayuntamiento de Pamplona ha informado que este inmueble, utilizado por personas sin hogar desde hace meses, fue escenario de diversos incidentes durante el fin de semana. Las peleas y los actos de vandalismo generaron la necesidad de movilizar recursos policiales significativos para garantizar la seguridad en la zona y atender a los heridos.
En la madrugada del domingo, los enfrentamientos comenzaron entre los ocupantes del edificio, lo que llevó a intervenciones policiales. Durante estas confrontaciones, se reportaron lanzamientos de objetos peligrosos, incluyendo botellas de cristal, lo que obligó a la intervención tanto de la Policía Municipal como de los servicios de emergencia para atender a los heridos.
La tarde del mismo día, otro enfrentamiento requirió la presencia de las fuerzas del orden, con un grupo de aproximadamente diez personas que estaban involucradas en incidentes previos. La colaboración entre la Policía Municipal y la Policía Foral fue clave en la gestión de ambas situaciones conflictivas.
Para prevenir la repetición de estos episódios, el Ayuntamiento ha decidido establecer una vigilancia permanente en la zona. Desde enero, las autoridades locales han estado monitoreando la situación en el edificio, realizando visitas regulares y logrando identificar más de 200 personas en situaciones vulnerables.
Con el propósito de evitar futuros conflictos, desde abril se llevan a cabo patrullajes intensivos en el área en cuestión. La coordinación entre Policía Municipal y Policía Foral ha sido fundamental, así como las reuniones periódicas con asociaciones vecinales para mantener informada a la comunidad sobre las acciones que se están emprendiendo.
Junto a estas medidas, el Ayuntamiento, en colaboración con la ikastola Jaso, ha solicitado el derribo del edificio al Consorcio de Alta Velocidad. Esta iniciativa responde a la antigüedad y deterioro del inmueble, que lleva dos décadas abandonado desde que la ikastola se trasladó a un nuevo local.
El costo del derribo se ha estimado en aproximadamente 141.938 euros, y se busca establecer un convenio con el Consorcio que permita a la propietaria gestionar la financiación necesaria para llevar a cabo la demolición y limpieza del solar. Sin embargo, la autorización judicial sobre el desalojo es un requisito previo que aún debe ser cumplido.
Desde el Ayuntamiento se ha expresado el apoyo a la propietaria para que el derribo se lleve a cabo, subrayando que esta es la única opción viable dado el estado del edificio y su situación irregular. A pesar de los esfuerzos por mantener el lugar seguro, el inmueble ha sido ocupado por personas en condiciones de vulnerabilidad, que lo utilizan para subsistir, lo que ha incrementado las preocupaciones acerca de la salud pública y la seguridad en el área.
Newsletter
Entérate de las últimas noticias cómodamente desde tu mail.