• miércoles 28 de septiembre del 2022
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El Supremo absuelve a un guarda civil de Beriáin sancionado por grabar una charla con un superior

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MADRID, 30 Jul.

El Tribunal Supremo (TS) ha resuelto que grabar a ocultas una charla no es ni un acto ilícito ni una ofensa hacia la otra persona y ha retirado una sanción de la Guardia Civil, confirmada por el Tribunal Militar Central, a un sargento de la Benemérita por grabar un acercamiento con un superior en el cuartel de Beriáin, a pesar de que los jueces no entran a apreciar qué sucedería si el contenido grabado podría haber sido publicado.

Así lo establece, en una sentencia del pasado 6 de julio, la Sala de lo Militar del Supremo, que cree el recurso del guarda civil y le anula la sanción, de cinco días de suspensión de funcionalidades, al estimar que "grabar una charla por entre los participantes en ella no puede por sí solo considerarse un acto ilícito".

En la sentencia, obtenida por Europa Press, los jueces del TS comentan que si a entre los presentes en una charla le da por grabarla "no es algo que logre considerarse una ofensa, ya que se pude respetar al interlocutor y, pese a ello, grabar la charla". "Ni por este motivo se le hace de menos ni se falta dificultosamente a la cortesía con el interlocutor", apostillan.

No obstante, el Supremo matiza que "cuestión diferente" sería la difusión de la charla grabada, algo que en este caso específico la Sala no examina pues "ese hecho no es el que aquí se expone".

Los hechos se remontan al 7 de febrero de 2020, sobre las nueve de la noche, en el transcurso de un acercamiento del sargento con un capitán jefe de la Compañía de Pamplona en el cuartel de Beriain, al que se unió un teniente, para aclarar una incidencia de servicio.

El sargento grabó ese acercamiento "sin autorización ni conocimiento" de "ninguno" de los presentes con un aparato que tenía dentro de un bolsillo de su camisa. La charla "versaba de forma exclusiva sobre temas del servicio", enseña la sentencia.

Pero mientras que charlaban un "sonido extraño de tipo mecánico" puso en alarma a sus interlocutores, quienes, "desconcertados", se pusieron a buscar de dónde venía. El sargento reaccionó sacando la grabadora y aceptando, en estado de "nerviosismo", que se encontraba grabando, ha dicho, por el hecho de que no le iban las cosas bien en su trabajo.

El capitán se lo afeó y le informó de que lo que había hecho suponía una ofensa y una deslealtad, a eso que el sargento respondió pidiéndole perdón, tanto a él como al teniente. Luego les expresó que su conducta fue por "haber seguido un mal consejo".

Recurrió el sargento sancionado al Supremo, explicando que él no ha grabado nada, que absolutamente nadie ha escuchado la presunta grabación y que el estruendos se causó al apretar el botón de la grabadora.

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