El consumo de cigarrillos electrónicos en Navarra alcanza un récord del 48,5% entre adolescentes
El 48,5% de los jóvenes navarros de 14 a 18 años ha probado los cigarrillos electrónicos alguna vez, un dato que marca un máximo histórico en la comunidad. Este porcentaje representa un incremento de 10,3 puntos respecto a 2021, cuando la cifra era del 38,2%. Además, el 36% de este grupo ha vapeado en el último año, según la última encuesta ESTUDES del Observatorio de Salud Pública de Navarra (OSPN).
Este aumento evidencia una tendencia preocupante, impulsada por la percepción errónea de inocuidad y la imagen colorida y atractiva que se proyecta de estos productos. La baja percepción de riesgo y la falta de conciencia sobre su potencial adictivo y tóxico contribuyen a que cada vez más adolescentes experimenten con el vapeo, en un contexto en el que la regulación aún está en proceso de fortalecimiento.
El Gobierno foral, a través del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN), ha lanzado la campaña 'Vapear no es lo que parece / Bapeatzea ez da dirudiena' para contrarrestar estos datos. La iniciativa busca informar y sensibilizar a familias y adultos sobre los riesgos reales del vapeo, desmontando mitos y promoviendo decisiones responsables y libres de influencia comercial.
El contexto legislativo juega un papel clave en la estrategia de salud pública. La reciente aprobación por parte del Consejo de Ministros del proyecto de Ley de modificación de la Ley 28/2005 introduce medidas restrictivas, como la prohibición del consumo por menores y la limitación de puntos de venta, además de la eliminación de los dispositivos desechables y la ampliación de espacios libres de humo.
Estas medidas, en línea con las propuestas del Gobierno de Navarra, buscan reducir la iniciación en el consumo y prevenir la normalización del vapeo en la juventud. La futura regulación apunta a consolidar una política más estricta que podría influir en toda la comunidad autónoma y marcar un cambio en la percepción social y legislativa del uso de estos dispositivos.
El avance en la legislación refleja un compromiso de las autoridades para proteger la salud pública en un escenario de creciente consumo y desinformación. La coordinación entre las administraciones nacionales y autonómicas será clave para consolidar estas medidas y afrontar los desafíos asociados al control del vapeo en los próximos años.