Crónica Navarra.

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Cierre de la campaña cerealista en Navarra: 880.000 toneladas de grano, un 6% menos que en 2022.

Cierre de la campaña cerealista en Navarra: 880.000 toneladas de grano, un 6% menos que en 2022.

Recientemente, desde INTIA se ha señalado que las intensas lluvias registradas en Navarra han tenido un impacto negativo en la producción agrícola, especialmente en los cultivos de las regiones del norte, tradicionalmente las más productivas.

La campaña de cereales de Navarra para el año 2024-2025 ha concluido con una recolección total de 880.000 toneladas de grano, lo que representa una reducción del 6% comparado con la campaña anterior.

Durante una jornada de análisis celebrada recientemente, la empresa pública INTIA presentó los resultados de esta campaña, destacando que la persistente lluvia ha afectado adversamente a las cosechas en las áreas del norte, mientras que las zonas del sur, generalmente más secas, han experimentado una mejora en sus rendimientos.

Curiosamente, las regiones más áridas de Navarra han alcanzado la segunda mejor productividad de cebada en 25 años y han registrado los mayores rendimientos de trigo de este mismo periodo, lo que subraya un giro en las tendencias productivas.

El evento, al que asistieron más de cien representantes del sector agrícola local, puso de manifiesto los datos globales de la campaña y los resultados de diversas pruebas experimentales llevadas a cabo por INTIA, que abarcan alrededor del 90% de la superficie cerealista de Navarra.

Natalia Bellostas, directora de INTIA, subrayó la importancia de los resultados de estas experimentaciones, que son esenciales para asegurar la rentabilidad y la adaptabilidad del sector agrícola, abarcando aspectos desde la elección de variedades hasta el manejo y la diversificación de cultivos.

Casi todos los cultivos han sufrido los efectos de las condiciones meteorológicas inusuales, con una humedad excesiva a lo largo de la campaña, que ha impactado especialmente en los rendimientos.

Entre los cultivos, la cebada ha sido la más notablemente afectada; mientras que las áreas más secas mostraron producciones casi el doble de las medias históricas, los campos de secano fresco vieron reducidas sus cifras por debajo de la media.

El trigo, por su parte, ha tenido un rendimiento sólido en todas las zonas, y la colza ha alcanzado cifras récord, superando los 3.300 kilogramos por hectárea en los secanos, un hecho inédito en los registros históricos.

Respecto a la superficie cultivada, esta se ha mantenido estable comparada con la campaña anterior. Aunque se notó un significativo aumento en la superficie destinada al cultivo de guisantes, el trigo continúa siendo el más sembrado, con más de 80.000 hectáreas, seguido de la cebada con alrededor de 70.000 hectáreas.

La suma total de cultivos de cereales (incluyendo trigo, cebada, avena, colza, girasol, guisante, haba y veza) se ha mantenido prácticamente sin cambios, alcanzando algo más de 190.000 hectáreas en la Comunidad foral, según las últimas cifras de la PAC.

En el ámbito varietal, el trigo Filón sigue dominando con un 60% de la superficie sembrada, mientras que Saratoga se mantiene como la cebada más popular en el campo, con más del 40% de la plantación.

En cuanto a la sanidad de los cultivos, las enfermedades como la ramularia en cebada y la septoria en trigo han sido las más comunes, probablemente exacerbadas por la inusual climatología de esta campaña.

La jornada de balance también abordó los resultados de ensayos experimentales realizados en las diversas zonas agroclimáticas de Navarra durante el último año, en colaboración con el Gobierno de Navarra, en el marco del proyecto LIFE NAdapta, donde se analizan más de 300 variedades de diversos cultivos para realizar recomendaciones para la próxima campaña.

Asimismo, se exploraron nuevas estrategias de deshierbe y control de enfermedades, centrándose especialmente en las problemáticas causadas por ramularia y septoria durante esta temporada agrícola.

Jesús Goñi, coordinador de Experimentación Agrícola de INTIA, enfatizó que las condiciones climáticas que han afectado las producciones también tuvieron repercusiones en los ensayos y que los resultados están influenciados por estas variaciones. Destacó la importancia de contar con un historial de campañas para asegurar que las variedades probadas puedan sobrevivir a diferentes condiciones climáticas y agrícolas.