Chivite visita la antigua ESMA de Buenos Aires, centro de tortura de la dictadura argentina
Chivite visita la antigua ESMA en Argentina y se reúne con Abuelas de Plaza de Mayo, en el 50 aniversario del golpe militar argentino.
La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, visitó en Argentina la antigua Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), que funcionó como centro clandestino de detención durante la dictadura militar. El edificio es hoy un espacio de memoria desde 2004 y forma parte desde 2023 de la Lista del Patrimonio Mundial para la Memoria de la UNESCO, aunque la referencia institucional a la ONU que aparece en la fuente debe interpretarse como ese reconocimiento.
La visita incluyó un encuentro con representantes de Abuelas de Plaza de Mayo, organización que el Gobierno foral reconoció en septiembre por su labor en defensa de los derechos humanos. La asociación, fundada en 1977, ha logrado restituir la identidad de 140 nietos y nietas apropiados durante el régimen, aunque calcula que más de 300 personas, muchas ya adultas, siguen sin localizar.
Chivite situó su viaje en un calendario simbólico. Este 2026 se cumplen 50 años del golpe militar argentino de 1976 y 90 años del levantamiento de 1936 contra la Segunda República española. La presidenta subrayó que comparar ambos procesos no equivale a igualarlos, pero sí permite reafirmar un compromiso común con las víctimas y con la no repetición.
El núcleo de su mensaje fue la advertencia sobre la fragilidad democrática. Según Chivite, la democracia se debilita cuando se banalizan los discursos de odio, se niega la historia o se minimizan las dictaduras. Por ello, defendió la memoria como herramienta activa para proteger el sistema democrático en el presente.
La visita se enmarca en una agenda de cooperación con organismos de memoria y derechos humanos, en un contexto en el que el debate sobre la memoria histórica sigue presente en la política española. El reconocimiento a Abuelas, entregado en Tudela, y este viaje sitúan a Navarra en ese debate con una postura explícita sobre el valor del recuerdo como garantía democrática.