Crónica Navarra.

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Casi la mitad del alumnado en Navarra ha sufrido acoso escolar en el último año, según estudio.

Casi la mitad del alumnado en Navarra ha sufrido acoso escolar en el último año, según estudio.

El consejero en funciones de Educación del Gobierno de Navarra, Carlos Gimeno, ha presentado el resultado de un estudio sobre acoso escolar presencial y tecnológico en el que se refleja que el 48,4% del alumnado navarro ha sufrido una o más conductas de bullying presencial o cara a cara, ya sea físico, verbal, social o psicológico. Para el consejero, estos datos evidencian la necesidad de prevención e intervención.

El análisis cuenta con una muestra de 15.544 estudiantes de Primaria, ESO, Bachillerato y Formación Profesional Básica y de Grado Medio. El estudio recoge que, en el último año, el 35.2% del alumnado confesó haber sufrido una o más conductas de cyberbullying. El 63,7% de los estudiantes participantes declara haber observado una o más conductas de bullying y un 29,8% de esos estudiantes observadores dice haber apoyado a la víctima ante tales hechos. Además, el 31,6% de los estudiantes encuestados reconoce haber realizado en el último año una o más conductas de bullying presencial y el 12% afirma haber realizado una o más conductas de cyberbullying en el mismo periodo.

Las conductas más prevalentes de ciberbullying han sido la recepción de mensajes ofensivos e insultantes a través del móvil o internet, llamadas anónimas para asustar y provocar miedo, ser objeto de difamación o rumores a través de la red para desprestigiarles, chantajes o amenazas por medio del móvil o internet, suplantación de identidad, acoso sexual, difusión de fotos o videos comprometidos, aislamiento de sus contactos en redes sociales, trucar sus fotos o videos y difundirlos para humillarles o reírse de ellas, entre otras.

El 23,4% de los estudiantes participantes en el estudio ha necesitado asistencia psicológica motivada por cuadros de ansiedad, depresión, alteraciones alimenticias, problemas familiares, de rendimiento académico, de uso y abuso de tecnologías, alcohol o drogas y acoso escolar.

Mientras las víctimas dicen haber sentido "preocupación, nerviosismo, deseos de venganza o miedo-temor, además de vergüenza, impotencia, indefensión y rencor", entre los agresores destaca un porcentaje del 7% que reconoce haberse sentido culpable posteriormente, mientras que un 3,6% "no sienten nada" frente a la situación de la víctima e incluso un 3,6% habla de "odio o rencor" hacia ellas, "alegría por haberles acosado" (2,4%) "placer por vengarse" (2,2%) y sentimientos de bienestar "porque les gusta ver sufrir a la víctima" (0,7%).

En relación a las razones que dan los agresores-ciberagresores para acosar, el mayor porcentaje dice que las víctimas "se lo merecen". Es decir, realizan "una atribución externa de su conducta agresiva, atribuyendo a la víctima la responsabilidad de sus propias conductas" (4,2%). Entre las razonas de mayor prevalencia en las agresiones destaca el racismo (2,5%), pensar distinto al agresor (2%), evitar ser víctima (1,7%), la homofobia (1,6%), además de la atribución de cualidades de "debilidad" o "torpeza" hacia la víctima.

El consejero apuesta por poner en marcha en los centros educativos "medidas sistemáticas para identificar, evaluar estas conductas y seguir implantando competencias socioemocionales y actividades anti-bullying de forma sistemática, planificada y organizada". Gimeno destaca la necesidad, tras la pandemia por Covid-19, "de dar un cambio de mirada al programa Laguntza, en el que ya se trabaja activamente para asegurar el bienestar emocional en la comunidad educativa, en línea con la LOMLOE, que incorpora la figura del docente con competencia en bienestar emocional".

En el extremo, algunas víctimas han sufrido efectos "muy graves" ya que 216 estudiantes reconocen haber tenido ideación suicida (1,14%) y 121 de los estudiantes participantes han realizado tentativas de suicidio (0,8%).

El consejero indica que es necesario plantear "una nueva promoción normativa que avance sobre la ley que rige hasta el momento actual", pues a pesar de ser una norma "garantista", es necesario generar "herramientas nuevas, más ajustadas a las actuaciones y exigencias derivadas de la situación actual".