En un desarrollo reciente que ha conmocionado a la sociedad navarra, la Fundación Banco de Alimentos de Navarra (BAN) ha lanzado una alerta urgente por su situación financiera, tras anunciar que se verá obligada a trasladar su sede central este verano. Este traslado, que tiene un costo estimado de 300.000 euros, amenaza la continuidad de sus operativos, que son vitales para miles de personas.
Marisol Villar, presidenta de la Fundación, explicó en una conferencia de prensa que el movimiento no es voluntario, sino una exigencia provocada por circunstancias ajenas a la entidad. El esfuerzo que implica cambiar de ubicación es titánico, ya que requiere desmontar y reinstalar toda su infraestructura, incluyendo estanterías, cámaras frigoríficas y sistemas eléctricos.
Villar enfatizó la gravedad de la situación, al destacar que el traslado no solo representa un desarraigo de un espacio en el que han trabajado durante una década, sino que también conlleva una carga financiera imprevista. “Si no logramos estos 300.000 euros, existe un riesgo real de tener que interrumpir nuestras operaciones el próximo año”, advirtió.
El Banco de Alimentos de Navarra tiene un presupuesto anual de aproximadamente 494.755 euros, que destina principalmente a cubrir sus gastos operativos. Esta cantidad proviene en gran medida de financiación pública, aportaciones privadas y el apoyo de empresas y fundaciones, pero el margen para cubrir gastos extraordinarios es mínimo.
Uno de los mayores desafíos es el incremento considerable en el alquiler de la nueva nave en el Polígono de Agustinos, cuyo costo anual pasará de 38.610 euros a 79.560 euros, lo que representa un aumento de 40.950 euros. Este encarecimiento añade una carga económica considerable a la Fundación en un tiempo ya de por sí apretado.
“La urgencia ahora es conseguir los fondos necesarios para llevar a cabo el traslado sin interrumpir nuestras actividades. Hacemos un llamado a empresas, instituciones públicas y a cada ciudadano navarro; es un esfuerzo colectivo. El hambre no espera”, subrayó Villar.
El operativo de mudanza es de gran complejidad, ya que implica no solo el transporte físico de los bienes, sino también la contratación de especialistas para el desmantelamiento y montaje de equipos. Este proceso va más allá de un simple cambio de dirección; es el esfuerzo por reconstituir un centro de operaciones completo desde cero.
“Hemos establecido una infraestructura sólida en estos años, que funciona eficientemente. Ahora, debemos desarmar y reinstalar cada parte sin detener nuestra labor diaria”, continuó explicando la presidenta de la Fundación.
El Banco de Alimentos de Navarra ha invitado a la comunidad a contribuir, ya sea a través de donaciones mayores o pequeñas, destacando que cada pequeño gesto cuenta en estos momentos críticos. Aquellos interesados en ayudar pueden hacerlo visitando su sitio web oficial: www.bancoalimentosnavarra.org.
También existe la opción de realizar donaciones a través de transferencia bancaria o de forma rápida mediante BIZUM, utilizando el código 00262. La colaboración comunitaria es la clave para enfrentar este crucial desafío.
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