Aierdi exige una PAC sin recortes y ligada al territorio frente al 20% de Bruselas
Aierdi reclama una PAC sin recortes para 2028-2034, frente al 20% propuesto por Bruselas, en unas jornadas técnicas celebradas en Pamplona.
El consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, José María Aierdi, reclamó este lunes una Política Agraria Común (PAC) sin recortes presupuestarios para el periodo 2028-2034. La exigencia llegó durante la inauguración de unas jornadas técnicas sobre ayudas directas celebradas en el Palacio Baluarte de Pamplona, entre el 26 y el 28 de octubre.
El núcleo de la postura navarra es el rechazo a la primera propuesta de Bruselas, que contempla una reducción del 20% de los fondos. Aierdi pidió además un modelo más descentralizado, con mayor peso de las regiones en el diseño y gestión del desarrollo rural, y ayudas vinculadas a los profesionales activos de la agricultura familiar.
El contexto político es clave. La negociación del nuevo marco de la PAC enfrenta a las comunidades autónomas con Bruselas y con el Ministerio de Agricultura en la distribución de competencias. Navarra, con una estructura agraria y ganadera singular, defiende que las ayudas deben ajustarse a la diversidad real de sus territorios.
Las jornadas reunieron a un centenar de técnicos procedentes de la Unión Europea, del Ministerio, de otras comunidades autónomas y de organismos como INTIA y la UPNA. La presidenta del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), Silvia Capdevilla, defendió la arquitectura actual de ayudas, aunque reconoció que el próximo reglamento deberá responder a la volatilidad de los mercados, al cambio climático y a las tensiones geopolíticas.
Las cifras ayudan a dimensionar lo que está en juego. Navarra gestiona cerca de 150 millones de euros anuales de fondos de la PAC: unos 105 millones para ayudas directas a la renta, 25 millones para desarrollo rural a través del FEADER y 20 millones para competitividad, innovación y sostenibilidad. Según el propio Gobierno foral, el sector agroalimentario de la comunidad integra más de 1.300 empresas y sostiene casi 30.000 empleos.
Las implicaciones van más allá de la contabilidad presupuestaria. Un recorte del 20% afectaría directamente a la capacidad de relevo generacional y a la competitividad de explotaciones familiares que dependen de estas ayudas. Al mismo tiempo, el debate sobre simplificación burocrática y digitalización de la gestión, señalado por el FEGA, apunta a una transformación de fondo en la relación entre administraciones y agricultores.
El desenlace de la negociación determinará el peso de Navarra en la futura política agraria europea. Con el calendario para 2028-2034 todavía abierto, el consejero Aierdi ha dejado claro que la comunidad llega a la mesa con una posición definida: un sector primario como motor de un mundo rural vivo, con soberanía alimentaria como objetivo.